**THAYER** Me acerqué despacio, aunque mi cabeza iba a mil por hora. Me senté frente a ella. No quería perder el tiempo con rodeos, no hoy. —Abuela, estoy listo para tener un cargo de peso en la empresa —dije, tratando de sonar firme, como si ya tuviera todo resuelto—. Uno que me iguale a mi padre. Ella levantó la vista hacia mí, pero no dijo nada al principio. Solo me miró. Esa mirada suya siempre ha tenido algo especial, como si pudiera atravesarte y ver todo lo que intentas esconder. Me sentí expuesto, vulnerable, como si mis palabras fueran solo humo y ella pudiera ver el fuego detrás. Finalmente habló, con esa voz clara y pausada que siempre me ha hecho sentir que sus palabras son definitivas. —Retoma tus estudios si quieres eso. Sentí que me quitaban el suelo bajo los pies. Su

