**SERAPHINA** La tensión en la oficina era palpable. Podía sentir cómo los latidos de mi corazón resonaban en mis oídos mientras observaba el intercambio entre ellos. La madre de Sterling lo miró con incredulidad, como si no pudiera creer lo que estaba escuchando. —¿Defiendes a esta mujer? —preguntó con desdén—. ¿A esta oportunista? Sterling dio un paso hacia ella, su postura firme y segura. —No voy a repetirlo —dijo con voz grave—. Seraphina no es una oportunista ni una trepadora. Es alguien a quien respeto y valoro profundamente. Y si no puedes entender eso, entonces quizás deberías irte. La madre de Sterling lo miró fijamente durante unos segundos antes de soltar una risa amarga. —Te estás dejando cegar —murmuró mientras sacudía la cabeza—. Pero ya veremos cuánto dura esta ilusión

