**SERAPHINA** Sus palabras me hicieron temblar por dentro. Era una promesa, pero también un desafío. Porque yo sabía que no se trataba solo de un puesto: se trataba de demostrar que podía resistir, que podía mantenerme firme incluso en medio de las sombras. Lo miré fijamente, con una chispa de determinación en los ojos. —No necesito que me cambies de lugar, Sterling. —dije con firmeza—. Lo que necesito es que confíes en que puedo brillar incluso desde atrás. —Esa es mi nena. Él sonrió apenas, como si mi respuesta lo hubiera sorprendido. Que Beatriz intente apagarme. Que Thayer juegue sus cartas. Yo sé lo que valgo. Y no pienso renunciar. **STERLING** Al entrar a la oficina, sentí ese aire denso que siempre acompaña los lunes. Seraphina avanzaba delante de mí, con esa elegancia inna

