**SERAPHINA** Sterling esbozó una pequeña sonrisa, esa que usaba cuando sabía algo que yo no sabía. —Nunca molestas —dijo simplemente—. Pero sí es cierto que parecías aburrida. No sabía si reír o sentirme aún más avergonzada. Antes de que pudiera decir algo más, él se levantó y caminó hacia la ventana, mirando hacia afuera como si estuviera pensando en algo importante. —A veces creo que subestiman lo mucho que puedes aportar —continuó después de unos segundos—. Yo no cometo ese error. Sus palabras me tomaron por sorpresa. No esperaba eso, no después de haber pasado horas sintiéndome como un mueble más en esa sala llena de gente ocupada y luces cegadoras. Una especie de calidez empezó a llenar mi pecho, como si esas pocas frases fueran suficientes para borrar todo el malestar del día.

