Jay me cargo, yo enrede las piernas en su cintura y puse mi cabeza en su hombro, me llevo a su habitación, me acostó en su enorme cama y empezó a quitarme los jeans, yo no le dije nada, no le pregunté nada, por qué en estos momentos las palabras sobraban por completo, solo quería hacer sentir bien a este enorme hombre Jay separó mis piernas con sus manos, sentí su aliento en mi, tan cálido y delicioso su lengua estaba jugando conmigo de una forma única, sus manos estaban en todos lados - sabes tan delicioso - me dijo, mientras mordía mi muslo interno - lo siento Gabriela, de verdad lo siento por eso que hice - yo estire la mano y el la tomo, lo atraje a mi y lo abrace - está bien, solo no vuelvas a hacerlo - el acomodó su cabeza en mi cuello y empezó a jugar con mi vientre - que t

