DESCUBRIMIENTOS SECRETOS

1104 Words
Era algo mágico cruzar el portal, como pasar a través de una cascada o ir por un paisaje de clima cálido a frío. Por supuesto que a muchos les defraudaba pasar y no encontrar mayores cambios, solo diferencias de color verde del cielo o azul de la vegetación, algunos raros alimentos o costumbres anticuadas. Los soldados muy emocionados eran recibidos con sus equipos de campaña y fajos de dinero, el cual la mayoría se lo gastaba en trago y prostitutas. Haciendo que estos negocios proliferaran rápidamente, al punto de que los regimientos se vieron rodeados por estos sitios de lenocinio, quienes, a pesar del gran control religioso cultural, seguían funcionando gracias a los generosos diezmos de los dueños de estos establecimientos. Estiben se alistó preparado para aprovechar la distracción de los soldados. Se vistió de n***o para poder andar en las sombras; parecía como si fuese un caballo con los ojos tapados en la parte de atrás para no distraerse de su objetivo. Estaba cegado con su obsesión o amor enfermizo, no hay mucha diferencia; muy sigiloso, dándose a la fuga, corrió hacia la puerta, encontrándola solitaria, se dirigió hacia la calle principal, cuando una mano lo abrazó diciéndole: —¿Estiben eres tú? Menos mal decidiste venir, mira esto. Lo reconoció por la voz; se trataba de José, quien estaba disfrazado de soldado, quien le mostraba un polvo n***o que tenía en la palma de la mano, y continuó diciendo: —Mira, mira, esto es mi maldita heroína, que entre de contrabando se transformó en esto. Hizo un camino con este polvillo en el suelo, sacó un fósforo, que lo rascó una de sus amarillentas uñas de vicioso, lo acercó a las líneas negras y ¡bum!, estuve sonriendo, exclamó: —¡pólvora! Y con más cara de loco, José replicó: —Sí que sí, tal parece que tengo otro descubrimiento más que me saque del trasero. Ja-ja-ja, vamos, te invito unas cervezas y la chica que quieras. Estiben no ejerció ninguna resistencia; la cabeza le empezó a dar vueltas. Con ese descubrimiento de este pícaro, le habría un abanico de posibilidades, nuevas armas, algo más que ayudaría a rescatar a su amada. Entraron a una bonita casa, cuyo interior estaba lleno de mesas y una pista de baile, sin mayores aditamentos; al entrar el mundo cambiaba de una manera drástica. Ahora los miraban todas las mujeres, quienes los saludaban sonrientes. Mágicamente, se habían vuelto unos galanes. Hasta la mujer más hermosa del lugar ahora los miraba con deseo, sin lugar a dudas, por eso estos soldados se la pasaban aquí. Esto era como estar en un paraíso, que les serviría recordar cuando estuvieran en el infierno de la batalla. José pidió botellas y trajo cuatro mujeres muy hermosas, dos para cada uno; vaya abundancia que hizo que el licor no diera ni un brinco. Una a una las botellas parecían evaporarse y José pasó a ser un fantasma que desaparecía y aparecía con sus mujeres, ya que los cuartos quedaban en el segundo piso. Lo apodaron el ascensor porque esa noche subió y bajó varias veces. Mientras el científico estuvo solo, se dedicó a aburrir a sus compañeras hablando de su amor por Yací, de esta forma: —Yo no puedo traicionar a mi amada, así ustedes sean muy hermosas. Ella debe de estar sufriendo en estos momentos; saben, me gustaría mucho que ella estuviera aquí para que iluminara este lugar con su belleza. Ahora no sé si está viva o ¿cómo estará?, mi única opción es ir a destruir al líder Altares, ¡maldito, Altares! Las muchachas desesperadas y aburridas miraban a su alrededor, como sus compañeras conseguían clientes; mientras ellas estaban ahí encartadas con un sujeto que no se disponía a pagar por sus servicios sexuales, porque estaba muy enamorado, una a una se fueron bajo el pretexto de ir al baño de donde salían buscando mejores prospectos económicos. La mesa se agrandó en esa soledad. Las botellas vacías fueron recogidas con gran habilidad por los meseros para ejercer presión de compra, lo cual a Estiben no lo afectaba. Aunque sí siguió pidiendo más botellas, pues aún estaba en ese estado entre sobrio y borracho, lo que no podía soportar, ya que su ligero alcoholismo siempre lo impulsaba a llegar hasta el límite en que su organismo no le recibía más o la memoria se le perdiera. Al fin reapareció José para hacerle nuevamente compañía, un poco menos tomado debido a que Sé no se dedicó tanto a beber, sino a otros placeres. Estiben estaba agachado con la frente pegada a la mesa, haciendo pensar a José que se encontraba dormido, así que suavemente trato de despertarlo moviéndolo un poco, haciendo que él alzara la cabeza para mostrar que estaba llorando, lo que provocó que José tratara de consolarlo: —Tranquilo, amigo, te callo mal el trago, congela suave. Estiben siguió llorando, limpiándose las lágrimas. Le contestó: —Es que soy un miserable; mientras yo estoy aquí de farra, mi amada doctora está quien sabe bajo qué torturas. Deberíamos estar desarrollando armas con pólvora, aunque no sería de mucha diferencia debido a que esos perros ya tienen ojivas nucleares. José se levantó, abriendo mucho los ojos y moviendo las manos como si manejara marionetas. Le reveló: —¿Acaso no sabes la verdad de la bomba? Supuse que te contaban todo; tenía entendido que la mano derecha de Rodríguez lo sabía todo. Está desconcertado; también se paró agarrando a José por los hombros y sacudiendo para interrogarle: —¿Cómo así?, ¿qué es lo de la bomba?, yo no soy la mano derecha de ese desgraciado. José le apartó las manos para soltarse, luego dio dos pasos atrás, dando un giro de desespero, para finalmente agarrarse el cabello para contestarle: —Todos sabemos que hay dos bandos buenos y malos, y siempre queremos estar del lado correcto. Sin embargo, en una guerra donde están todos dispuestos a destruir y a quitar vidas, es muy difícil de diferenciar quien está haciendo lo correcto, por eso los líderes tienen que justificar los motivos nobles de su lucha. Aunque esto no fue a propósito, resulta que es mentira que Altares desarrolló tecnología nuclear; esa bomba que explotó era de nosotros; fue detonada por accidente, cuando fue derribado el avión que la transportaba. No se sabe si el piloto la alcanzó a activar o de pronto fue mal manipulada por los rebeldes que dieron de baja a la aeronave, pero aprovecharon esta tragedia para que fuese el mayor motivo para santificar su guerra, enarbolando la bandera de la libertad y el antiterrorismo.
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