Llegar a término mi embarazo, parecía una hazaña, pero recordando nuestras otras vidas, así lo fue. Tomar a mi niña en mis brazos, fue lo más maravilloso que pudiera existir, después de tener a mi marido para mí solita. Verla crecer, fue la aventura más grande, sus berrinches, cambiarla de pañal, sus primeros pasos, sus primeras palabras, que fueron: Baba. Sí, la traducción más acertada para mi hombre es; papá, he dejado de existir, yo solo soy la proveedora de la comida, la limpieza, y hasta ahí, cuando los dos coalicionan en un mismo espacio, dejo de existir para los dos y solo me convierto en espectadora, y no me molesta, me encanta verlos, solo a veces me siento algo celosa. Merarie se ha convertido en la princesa de papá, y la más consentida por los abuelos. Por fin siento que mi fa

