En el descanso me encontré con Tao y Luhan, solo iba a saludarlos e irme a mi casa pero me invitaron a comer en la cafetería y bueno… tenía hambre.
-¿Qué quieres hyung?- me preguntó Tao con una sonrisa.
-Mmm no sé, ¿un sándwich de pollo?- Tao asintió con la cabeza y lo compró para mí, también compró uno para Luhan, que lo miraba extrañado. Tao no acostumbraba a comprarles cosas a los demás, siempre nos pedía que compráramos algo para él, estaba de un extraño buen humor.
-¿Te sientes bien Taozi?- preguntó Luhan pellizcándole una mejilla.
-Aish, estoy bien, ¡no me molestes!- se quejaba haciendo un puchero, me reí de su gesto infantil, era muy tierno cuando no tenía esa cara amenazante, era un niño pequeño en el cuerpo de un hombre grande.
-Tao, te necesitan en la biblioteca- le dijo una chica rubia, Luhan y yo nos miramos ¿Tao?… ¿biblioteca?
-¡Ya voy!- salió corriendo sonriéndonos antes de que pudiéramos preguntarle cualquier cosa, definitivamente era extraño, algo debía estar escondiendo, aunque yo claramente no tenía derecho de reclamar mientras escondía el hecho de hablar con un desconocido que decía gustar de mi por medio de cartas y ahora mensajes de texto.
-Eso… fue muy raro- comentó Luhan y ambos reímos-bueno… tengo que irme a mi siguiente clase, ¿vas a irte a tu casa?-asentí-supongo que ahora no necesitas que te acompañemos…-
-Gracias por entenderme- le sonreí, y él hizo lo mismo dándome palmaditas en el hombro, se fue a su siguiente clase luego de suspirar. Me alegraba saber que todo estaba mejorando de a poco.
Me quedé en la zona verde de la universidad, terminando de comer mi sándwich mientras observaba a unos chicos jugando futbol, Luhan no lo hubiera pensado dos veces para pedirles dejarlo jugar pero yo no era muy… amante de los deportes, es decir, me gustaba ver a otras personas jugar, pero no me animaba a hacerlo yo.
Pasé de largo y me dirigí a la salida de la universidad, no estaba prestando mucha atención hasta que vi una silueta demasiado familiar en la puerta de la universidad, estaba recostado contra la puerta de rejas, dándome la espalda, seguro estaba esperando a sus amigos.
Me detuve a pensar en lo que debía hacer, esta vez no estaba con ninguno de mis amigos para ignorarlo y pasar de largo y no podía ser un cobarde y cruzar todo el campus para devolverme y salir por la puerta norte solo porque él estaba parado allí.
Me decidí con todo el coraje del mundo y con la frente en alto a salir de ahí ignorándolo, caminé con pasos firmes pasando por su lado, evitando mirarlo en todo momento, lo que si había sido un error era haber pasado tan cerca… aun usaba la misma fragancia que usaba unos meses atrás… cuando aún estábamos juntos, me gustaba mucho su olor... sabía que esa fragancia iba a quedarse impregnada en mis fosas nasales toda la maldita noche.
-Hyung…- lo oí y aceleré el paso, no parecía haberme llamado con intención de detenerme así que no lo hice, muy en el fondo aun quería que me detuviera y me hablara pero eso solo me haría más difícil el intentar olvidarlo, volver a verlo a los ojos… me debilitaría, como cuando Tao lo golpeó, me preocupé demasiado y no debí haberlo hecho.
-¡Hyung!... ¡Kyungsoo!- me había vuelto a llamar y solo caminé lo más rápido posible, tampoco iba a correr solo porque me llamara, tenía que saber que no iba a voltear por más que lo hiciera, debería dejo de llamarme y sin que yo me percatara estaba detrás de mí y me tomó del brazo haciéndome voltear a verlo. Contuve la respiración, un poco nervioso, estaba mirándolo a los ojos de nuevo y no era bueno para mí, aún conservaba esa mirada penetrante que tanto me atraía -Se te cayeron…-dijo mostrándome unos audífonos azules, MIS audífonos azules, casi los rompo arrebatándoselos y dándome la vuelta para escapar de allí, sin decirle absolutamente nada, ni mirar atrás, había estado… demasiado cerca y me había sentido como un imbécil pensando que iba a decirme algo diferente.
Me mantuve maldiciendo mis putos audífonos y mi estupidez de dejarlos en el bolsillo externo de mi chaqueta, ya se me habían caído muchas veces pero siempre se me olvidaba que no debía guardarlos allí, era una mala costumbre mía no aprender de mis errores.
Cuando llegué a casa tenía dos mensajes en la bandeja de entrada de mi celular, el primero era de Tao y el otro del chico de las cartas.
El de Tao solo era para preguntarme si había llegado bien a casa, por supuesto le dije que sí y no le comenté nada del asunto de… Jongin, obviamente si le decía iba a armar un escándalo.
Y el segundo… era el chico de las cartas queriendo empezar de nuevo una conversación.
“Te vi saliendo del edificio de música, supongo que ya llegaste a casa, ¿Cómo te fue en la práctica?”
“Bien, en serio me das miedo, ¿Cómo sabes cada cosa que hago?”
“Jajajaja estoy interesado en ti, tengo que saber cada cosa que haces, ya que no puedo estar contigo.” No sabía que contestarle, era tan cursi, pero… me había hecho sonreír y le estaba agradeciendo mentalmente.
“¿Hasta cuando seguirás con estos mensajes anónimos?”
“Cuando descubras quien soy… y si aun sabiéndolo quieres seguir hablando conmigo” ¿Quién mierda era? Me estaba empezando a desesperar tanto misterio.
“¿Y si no quiero seguir con tu juego de mensajes?
“Buscaré otro método para hablar contigo.” Nuevamente haciéndome sonreír, anoté otros dos puntos para él, en serio era un idiota desocupado, cursi y todo lo demás, pero… era entretenido hablar con él y más si me hacia sonreír con cada ocurrencia suya.
“Está bien, supongo que tendré que averiguarlo por mi cuenta.”
“Ya te he dado muchas pistas y me he arriesgado demasiado…” pero esas pistas solo me habían servido para imaginarme que había sido una persona que no podía ser, definitivamente NO PODÍA SER ÉL.
“Tienes que darme más pistas.”
“No puedo, es muy pronto aún.”
No le contesté y él tampoco dijo nada más, tendría que arreglármelas para descubrirlo, tal vez debería pedirle ayuda a Baekhyun y a Jongdae al día siguiente.
Mientras pensaba en cómo pedirles ayuda a ellos un último mensaje llegó a mi celular, lo abrí rápidamente.
“Descansa, Kyungsoo…”
…
Toda la semana estuve hablando por medio de mensajes de texto con un extraño y era increíble lo cómodo que me sentía, hablábamos de cualquier cosa, como lo que cada uno hizo en su día (aunque él nunca me daba detalles, porque “no quería que descubriera su identidad”).
A veces me hacía reír en medio de una clase y eso pasaba tan seguido que Baekhyun y Jongdae comenzaron a hacerme preguntas, naturalmente les dije lo que pasaba y pues… querían que les mostrara los mensajes, cosa que por supuesto no hice, Baekhyun se quejó pero no insistió, si hubiesen sido Tao y Luhan me hubieran quitado el teléfono y revisado todos mis mensajes (y los hubieran borrado) esa era una de las razones por la que jamás les contaría a ellos lo que pasaba.
Al llegar el fin de semana estaba nervioso, el miércoles sería el examen de música y aunque había practicado lo suficiente, sabía que tan pronto me parara frente a los profesores y el resto de alumnos empezaría a sudar frío.
Siempre había sido así, y me era muy difícil controlarme, sentía un hueco en el estómago y me temblaban las piernas, por suerte casi siempre lograba controlarme antes de las presentaciones, pero los nervios me jugaban malas pasadas a veces.
“Seguro lo harás bien, solo tienes que confiar más en ti mismo :)” me alentaba el anónimo con el que siempre hablaba antes de dormir.
“Suena fácil, pero no lo es.”
“Confía en lo que puedes hacer, tranquilízate y lo harás bien.”
“Ya te dije, suena muy fácil…”
“Siempre lo logras, tu voz siempre es perfecta.”
“No lo es, a veces desafino…” Esperen un momento… “¿Cuántas veces me has oído cantar?"
“Las suficientes como para saber que todo saldrá bien, solo… ten confianza.”
No le respondí, ni a ese mensaje ni al de “Buenas noches” él me estaba animando, pero claramente aún seguía muy nervioso, yo no tenía la facilidad de Baekhyun y Jongdae de pararse en el escenario y cantar perfectamente, los envidiaba por eso.
Al día siguiente nos avisaron que cambiarían la fecha del examen para el viernes. Suspiré, pensando que sería mejor, tendría más tiempo para prepararme, pero… mi ánimo cayó por los suelos cuando el maestro dijo que el examen sería en el gran auditorio de la facultad de artes y que todos los alumnos de los demás departamentos podrían ir.
Baekhyun y Jongdae notaron mi cara de pánico y no tardaron en tratar de reconfortarme.
-No sé por qué te preocupas tanto, si vas a ser cantante tienes que cantar frente a muchas personas, piensa en esto como algo que va a ayudarte para el futuro, no importa si te equivocas, no creo que vayan a lanzarte tomates o algo así-golpeé a Baekhyun en el brazo mientras él se reía, quería hacerme reír pero realmente no tenía ganas- Hey, no seas así, ¿en serio estás tan asustado?-
-No estoy asustado, solo muy nervioso, quiero hacerlo bien, pero…-
-Vas a hacerlo bien, tienes una voz especial, no tienes de qué preocuparte- dijo Jongdae, sonriendo.
-A tí te salen las notas perfectas sin esfuerzo, es fácil para ti decir eso-
-Oye, a tí también te salen bien las notas, deberías tener más confianza-
-¿Por qué todo el mundo saca el tema de la confianza? Ese no es el problema, es solo que no sé cómo mierda quitarme los nervios, ¿no saben si hay alguna pastilla para eso? ¿Cómo hacen ustedes?-
-¡CONFIANZA!- resaltó Jongdae-yo también me pongo nervioso, pero tengo confianza en que podré hacerlo porque he practicado y conozco mis habilidades, es solo eso, tú incluso has practicado más que yo-
-Pero…-
-Pero nada, tienes que confiar más en ti-me decía Baekhyun con seriedad.
Claro, no podían entenderme, nadie que no hubiese experimentado esos nervios paralizadores de mierda podría entenderme…
Tao y Luhan me dijeron lo mismo, mi hermano también, y hasta mi yo interno imaginario me lo decía “debes tener más confianza” me terminé convenciendo, por lo menos, pero eso no me ayudaba. Aún seguía sintiendo que me faltaba el aire y era peor cuando pensaba que tendría que presentarme frente a demasiadas personas, sentía mi estómago hundirse, era desagradable.
A mitad de semana estaba todavía más nervioso (si es que era posible) aunque lograba disimularlo lo suficientemente bien como para que nadie hablara del tema y me dijera las mismas palabras.
Como sea, el chico de las cartas (ahora de los mensajes) conversaba conmigo casi todo el tiempo, me hablaba de muchas cosas, incluso de películas que había visto, me contaba chistes y me enviaba canciones que terminaban gustándome y que no podía sacar de mi cabeza, tenía la impresión de que quería distraerme de la presión de que ya se acercaba el día del examen, y lo estaba logrando porque con todos sus mensajes no podía pensar en nada más, definitivamente le debía un millón de gracias a ese tipo, quien quiera que fuese.
Cuando por fin llegó el día tan esperado, ¡SI! Lo esperaba con ansias porque ya quería salir de eso, estaba desesperado con el hueco en mi estómago haciéndose más profundo y si seguía así ni los mensajes del chico al que estaba agradecido me podrían salvar.
Pero ese día estuvo lleno de sucesos extraños, incómodos e… inexplicablemente agradables.
…
Estaba muriéndome de los nervios, me levanté más temprano de lo normal y mi hermano trató de animarme, cosa que no funcionó por completo, es decir, me alegraba que me diera moral con su típica sonrisa de padre orgulloso, pero… eso no me quitaba el malestar de los nervios.
Cuando se fue, luego de decirme mil veces que no me preocupara demasiado y que solo disfrutara hacer lo que me gusta, me quedé solo con un tic en las piernas, no podía dejar de moverlas, me temblaba el cuerpo y no soportaba seguir así, pensando y poniéndome aún más tensionado, así que salí y me senté en un banco en la estación de trenes, aún estaba muy temprano como para subir, solo me quedé ahí observando a la gente pasar, de alguna forma me relajé, imaginando la vida de las personas que pasaban a mi lado. Tal vez algún día, si tengo éxito en mi carrera, alguno de ellos recordaría haber visto mi rostro pálido (me ponía más blanco de lo normal cuando estaba nervioso) en alguna estación de trenes.
Pensándolo mejor… eso no era posible, yo no era muy llamativo así que nadie me miraba realmente, ni esa estación, ni en ningún otro lugar.
Sentí mi celular vibrando en mi pantalón y lo saqué para abrir el mensaje de un remitente que ya conocía y me emocioné al abrirlo.
“¿Estás listo? Hoy iré a escucharte.” sacándome una sonrisa con las más simples palabras.
“Te levantaste temprano, no lo puedo creer.” lo molesté, para crear una conversación.
“Sí, se supone que hoy tenía clase hasta las diez, pero me levanté más temprano para ir a verte.” si algo conocía de él, era que no le gustaba levantarse temprano, incluso le había preguntado por qué no se cambiaba al horario de la tarde y… su respuesta fue “No podría verte si me cambio.”
“Tal vez hoy pueda descubrir quién eres.” Escribí.
“¿No estarás más nervioso mirando al público? Te daré un consejo, mira hacía las paredes o los asientos vacíos, así no te dará tanto miedo.”
“No tengo miedo.” Estaba nervioso, era muy diferente a tener miedo.
“Puedo apostarte que ahora mismo estás moviendo las piernas con desespero y sudando frío” ¿Cómo mierda sabía eso? Instintivamente miré hacia todos lados, pero no veía a nadie sospechoso.
“No es cierto, estoy esperando el tren tranquilamente.”
“¿Por qué tan temprano? Nunca tomas el tren a esta hora.”
“A veces me das miedo, en serio, sabes mucho sobre mi…”
“Tú también sabes mucho sobre mi.”
“¿Quién eres?” algún día tenía que decírmelo.
“Sabes que no puedo decírtelo. Hablemos después, voy a bañarme.”
“Está bien.” No conseguí nada, pero me distraje lo suficiente como para sentir el estómago menos pesado y luego de esperar por unos veinte minutos, ya había llegado el momento de ir a la universidad.
A decir verdad, estaba motivado, podría descubrirlo, ¡por fin! Obviamente no iba a mirar a la multitud en medio de mi presentación, pero mientras esperaba y los otros hacían sus presentaciones podría echar un vistazo.
Al llegar fui directo hacia el auditorio, suponiendo que todos mis amigos ya estaban allí y fue así, Tao me abrazó muy fuerte (demasiado) cuando me vio llegar, diciéndome que no estuviera nervioso, apreciaba su afecto pero… me estaba dejando sin aire. Luhan también me dio un abrazo, no tan apretado, y me dio ánimos, luego fuí con Jongdae Y Baekhyun al interior del auditorio y nos sentamos en las sillas laterales, ellos también me apoyaron, diciéndome que lo haría bien, que ellos iban a estar allí y que si necesitaba que alguno me acompañara lo harían, les dije que no era necesario, no era para tanto, el problema estaba en que necesitaba controlarme a mí mismo, mi cuerpo reaccionaba de esa forma y tenía que distraerme para no sentirme así.
Estar en el gran auditorio de la universidad me hacía sentirme de nuevo sofocado, el lugar comenzaba a llenarse y eso me ponía los pelos de punta, realmente no entendía porque nuestro profesor tenía que hacer eso, ¿no podía hacer un examen normal en el salón de música? ¿Realmente tenía que hacer un evento así?
Lo estaba empezando a odiar cuando mi celular vibró entre mis manos temblorosas.
Un mensaje, gracias a Dios.
“Deja de fruncir el ceño, te van a salir arrugas XD” me hizo bufar, de inmediato levanté la vista observando a cada persona en el auditorio, debía estar allí y me estaba viendo, pero no podía encontrarlo.
“No te burles de mí, estoy muy nervioso.”
“Yo soy el que está nervioso, ya quiero escucharte, pero no quiero que otra persona se enamore de tu voz”. MALDITO IDIOTA, no pude evitar que una enorme sonrisa se formara en mi rostro, era tan…
“Tan cursi”.
“Solo digo la verdad.” me mordí los labios mientras lo buscaba con la mirada, quería golpearlo por hacerme avergonzar y abrazarlo porque le estaba eternamente agradecido, por muchas cosas.
No tuve tiempo de preocuparme o de escuchar a mis compañeros, ni a mis amigos, estaba demasiado ocupado sonriéndole a la pantalla de mi celular y buscando a alguien que pudiera ser el chico de las cartas/mensajes.
“¿Sabías que te ves muy lindo buscándome?”
“¿Dónde estás? Quiero hablar contigo”.
“Ya estamos hablando.”
“Es en serio…”
“Kyungsoo, acaban de pasar tus amigos ¿no crees que ya es tu turno?” y como siempre, evadiendo el tema, debería dejar tanto misterio y decirme de una vez.
“Creo que sí.”
“Suerte.”
Suspiré y luego sentí una mano sobre mi hombro.
-¿Con quién hablas? Ni siquiera miraste a Jongdae cuando estaba cantando, creo que tampoco me miraste a mí cuando pasé-
-Seguro lo hiciste bien… solo estaba distrayéndome un poco-
-Do Kyungsoo- Mierda, era mi turno, respiré profundo y me levanté, metiendo mi celular en el bolsillo de mi pantalón y me dirigí al escenario, le entregué la pista de la canción que iba a cantar al profesor y me paré en medio luego de que me entregara el micrófono.
Tal como me dijo la persona con la que había hablado hace poco, me concentré en las paredes, evitando mirar a los asistentes, respiré profundo y en vez de pensar en mis nervios pensé en las personas que estaban apoyándome, mis amigos, probablemente mi hermano desde su trabajo también estaría pensando en mí, y… él, que seguramente estaba mirándome en ese momento y debía dejar mis nervios atrás y hacerlo bien, por todas esas personas.
Tomé una última bocanada de aire antes de que empezara a sonar la música y comencé a cantar, hasta cerré los ojos en algunos momentos aguantando el persistente nudo en mi estómago, en realidad pasó más rápido de lo que pensé que sería, cuando me percaté de que había terminado me estaban aplaudiendo y solo hice una reverencia saliendo despavorido del escenario, tuve algunas desentonaciones no muy notables, probablemente eso bajaría mi calificación, pero ¡Lo había logrado! Me sentía mucho mejor y sonreí al llegar donde mis compañeros que me daban palmadas de felicitación.
También esperaba una felicitación de parte de esa persona que me había ayudado muchísimo y la recibí apenas me senté de nuevo en mi silla.
“Lo hiciste muy bien, ¡te lo dije!”
“Gracias, creo que me ayudaron tus consejos.”
“De nada, sabía que lo lograrías, ahora espero que no empieces a recibir cartas de chicas y chicos enamorados de ti :(”
“No lo creo, solo tú tienes tan mal gusto.” bromeé, aunque… era verdad, no entendía porque le gustaba.
“¿Mal gusto? Te apuesto que tengo mucha competencia.”
“Lo que digas, ¿en serio no vas a decirme quién eres?”
“Tal vez pronto lo descubras.”
“Deja el misterio y dime”
“Nop :P” era muy inmaduro, incluso ponía esas caritas idiotas, aunque yo era más inmaduro rogándole que me dijera su identidad, bien podría bloquear su número y no seguir respondiendo sus mensajes pero… ¿Qué sería de mí sin ellos ahora? Debía admitirlo, gracias a él me sentía mucho mejor, más animado también.
“Te juro que cuando descubra quien eres voy a golpearte por hacerme esto.”
“Creí que no te gustaba la violencia.”
“¿Por qué creías eso?”
“Mmmm solo lo creía.”
“Pues creíste mal”
-Do Kyungsoo, te has pasado el día mensajeándote con alguien, tienes que decirme ahora mismo quién es- demandaba Baekhyun, intentando mirar mi celular, que guardé inmediatamente.
-Luego te cuento, deberíamos… ir donde el profesor… ya sabes, necesitamos saber nuestra calificación- evadí el tema y por suerte él captó el mensaje y nos dirigimos hacia el profesor, no sin antes recibir una mirada de desconfianza por parte de Baekhyun. Agradecía que no se entrometiera en mis cosas, nunca me obligaba a decirle nada que no quisiera, aunque no tendría por qué ocultar los mensajes del chico de las cartas, después de todo Baekhyun había sido uno de los que me alentó a iniciar con aquel juego, pero en ese momento lo estaba escondiendo sin saber la razón, no era como si hubiera hablado de algo extraño con el chico de las cartas, pero… sentía que era algo personal.