-¿No vas a bañarte Dongwook?-
-Hoy no habrá practica y si la hubiera ¿por qué me bañaría antes?, eres un idiota-
-Hoy hace calor, el clima en Seúl es insoportable-
-¿No soportas el calor? Que nenaza-
-Cállate, imbécil ¡largo!-
-Nos vemos, nenaza-
- Hijo de puta- miré a Jongin quien estaba conteniendo una sonrisa.
-Oh… está la luz prendida, ¿hay alguien?- nos miramos nuevamente, iban a descubrirnos si no hacíamos algo y peor aún… encerrados en uno de los cubículos, definitivamente iban a burlarse públicamente, este tipo parecía de los que hacían más bullying.
-¿Qué hacemos?- le susurré a Jongin quien negó con la cabeza. Oímos al chico empezar a abrir los otros cubículos, teníamos que actuar rápido, miré a mi alrededor e intente pensar en algo… pero lo que se me ocurrió no era precisamente la mejor opción, tal vez era la única que teníamos en ese momento para que no nos descubrieran, saqué mi celular del bolsillo y abrí una repisa en la que al parecer se ponía la ropa, lo metí allí, le quité a Jongin los dos celulares que tenía en las manos y su mochila y también los puse allí, él me miraba confundido, cerré la pequeña puerta y estiré mi mano para encender la llave de la ducha, el agua estaba DEMASIADO fría, y casi damos un salto en cuanto nos cayó encima, iba a ser un problema secar la ropa después. Intenté graduar la ducha para que saliera el agua tibia y lo logré, Jongin me miró riéndose por lo bajo.
-¡Sabía que no era el único que se bañaba a esta hora! ¿Quién eres?... ¿Changmin?- le di un codazo a Jongin y emitió un sonido parecido a un gruñido- espero que no te moleste que me bañe también- yo estaba tapándome la boca para no reírme, si nos descubrían estábamos muertos, empapados y muertos.
El tipo estaba bañándose en el cubículo de al lado, por suerte no siguió intentando hablar con “Changmin” pero… quería que se fuera de una vez, estaba empezando a ponerme nervioso con Jongin tan cerca de mí, estaba todo mojado… su ropa comenzaba a pegársele al cuerpo. Llevaba una camisa blanca con los puños remangados hasta los codos y un pantalón n***o.
Sencillo y atractivo como siempre, pero el sentimiento de culpa y vergüenza me impedían hacer algo más que limitarme a observarlo, también me sentía incómodo con la ropa pegada a mi cuerpo, yo llevaba un saco y una camiseta por debajo así que era más molesto para mí, mis tenis ya se estaban llenando de agua por dentro y era desagradable.
Mientras pensaba en todo eso estaba demasiado distraído como para percatarme de que Jongin se acercaba a mí y cuando me di cuenta intenté retroceder, pero estábamos en un espacio reducido, terminé apoyado contra la pared, con el agua aún salpicándome. Jongin acercó su rostro al mío y tragué saliva, sin poder despegar mi mirada de la suya.
-Creí que ya habías superado tus nervios…- susurró en mi oído, demasiado cerca, para que solo yo lo escuchara –no me odias ¿verdad?- ¿cómo podría odiarlo?, es más… me odiaba a mí mismo por intentar odiarlo a él.
Agaché la cabeza, sin decir nada, entonces sentí sus dedos en mi barbilla haciéndome levantar la cabeza y mirarlo nuevamente a los ojos, su pelo estaba mojado y pequeñas gotas de agua se escurrían por su piel morena, me mordí el labio, observándolo, recordando miles de cosas a su lado y regañándome por estúpido, por haber perdido tanto tiempo.
Acortó la distancia entre nosotros y cerré los ojos, dejando que su agradable olor invadiera mis fosas nasales, sentí sus dedos acariciando mi mejilla y puse mis manos en su pecho, ya podía sentir su respiración cálida sobre mis labios y subí mis manos hasta su cuello, acercándolo a mí. No pensaba en nada más y creo que en una situación como esa, ni aunque siguiera ignorando el hecho de que no me había engañado, no podría resistirme a estar tan cerca de él.
Medio sonreí cuando sus labios tocaron suavemente los míos, acaricié su cabello y sentí sus manos sobre mi cadera.
Tenía todo el morbo del mundo que estuviéramos besándonos con la ropa mojada y en un lugar en el que no podíamos estar, con otra persona bañándose justo al lado de nosotros.
Ni siquiera habíamos terminado de hablar de nuestro problema y ya estábamos besándonos… y no podía negar lo mucho que había extrañado sus besos, ahora húmedos, con las gotas de agua resbalándose por nuestra piel, sentía que de alguna forma debía recompensarlo, por todo lo que había pasado, quería decirle muchas cosas pero el maldito tipo que entró al cubículo de al lado aun no salía.
Sonreí en medio del beso, pensando de nuevo en la situación en la que estábamos y Jongin se separó para mirarme.
-Va a ser un problema secar la ropa después- susurré, tan bajo como para que el agua no permitiera que el otro tipo escuchara, solo nosotros.
-Lo sé, luego pensaremos en algo- sentí sus labios rozando mi oreja, sabía lo que iba a hacer, él conocía mi punto débil, mordió con delicadeza el cartílago y yo apreté su brazo, conteniendo un gemido, sus labios siguieron el recorrido que él conocía de memoria, pequeños besos en mi mandíbula y algunos debajo de mi oreja eran suficientes para hacerme suspirar.
Sus manos comenzaron a abrir el cierre de mi chaqueta y luego de quitármela la dejó encima de un estante, volvió a besarme, distrayéndome de sus dedos que se colaban por debajo de mi camiseta, ahogué un gemido en su boca cuando sentí sus dedos tocando uno de mis pezones, que ya estaban bastante sensibles por el agua.
Siempre tan apresurado, me aparté de él, sin mirarlo a los ojos, porque si lo hacía iba a descubrir que no quería detener lo que estaba pasando.
-¿Qué pasa?-susurró buscando mi mirada.
-¿No crees que es muy pronto? Además… no estamos solos- dije lo último aún más bajo, temiendo que la persona me escuchara.
-Si no hacemos mucho ruido no va a enterarse de nada…- levanté el rostro, mirándolo con desconfianza, él estaba sonriendo de lado, esa expresión que había visto muchas veces antes.
Pero me parecía demasiado pronto para que pasara algo, es decir, acabábamos de aclarar el malentendido, no habíamos hablado desde hace mucho tiempo… bueno, técnicamente sí habíamos hablado, aunque antes yo no sabía que era él con quien hablaba. De todas formas no podía pensar bien en lo que era correcto o incorrecto en ese momento porque su mirada me desconcentraba.
Tanto tiempo negándome a mí mismo que lo necesitaba estaba cobrando su precio, en ese momento lo deseaba más que nunca. No podía seguir intentando ignorar mis sentimientos, el cosquilleo en mi estómago y la respiración agitada.
No me auto controlé, era imposible luego de haber evitado todo contacto con Jongin por varios meses, ya no podía soportarlo, me abalancé sobre él, estirándome para besarlo de nuevo, lo abracé por el cuello y él volvió a poner sus manos en mi cintura, correspondiendo al beso, sus manos nuevamente recorrían mi torso por debajo de mi camiseta, mientras su lengua buscaba la mía con desesperación, respiraba con fuerza, juntando más nuestros cuerpos.
Comencé a desabotonar su camisa blanca, quería verlo, sentir su cuerpo, incluso me preguntaba si había cambiado en todo ese tiempo que no lo había visto, cuando le quité la camisa me miró con picardía, ya presentía una de sus burlas.
-¿Y tú querías ir despacio?- contuve una risa mientras él se acercaba y me daba un beso en la frente, estaba siendo muy dulce- hyung… no sabes lo mucho que te extrañaba- lo abracé, sintiéndome cómodo entre sus brazos, también lo había extrañado mucho.
Una de sus manos me acarició la espalda y siguió su recorrido hasta mi cintura, volvimos a besarnos y su mano seguía bajando hasta adentrarse en mi pantalón, me apretó fuerte una de mis nalgas y gemí por lo bajo, él sonrió y puso su mano libre en mi boca, queriendo decirme que no hiciera ruido, maldito Jongin, ¿cómo quería que me callara si hacia eso? pervertido.
Volvió a apretarme el trasero, esta vez con las dos manos, mientras besaba mi cuello, ya estaba empezando a acalorarme y respiraba pesadamente, estaba rogando para que el tipo de al lado se fuera porque no iba a aguantar por mucho tiempo sin gemir, menos con Jongin tocándome después de tanto.
Sus labios succionaron la piel de mi cuello, con suavidad, era muy cuidadoso, como siempre lo había sido conmigo, me mordí los labios cuando pegó su cadera a la mía y sentí su m*****o duro contra el mío en las mismas condiciones, luego comenzó a bajarme los pantalones, sin dejar de besarme el cuello y la mandíbula.
Ambos nos quitamos los zapatos, él me quitó los pantalones y se quitó los suyos, dejando todo en la repisa, mientras yo me quitaba la camiseta y la dejaba en el mismo sitio.
Parecía un poco más musculoso, su piel era igual, bronceada y perfecta, tan sexy, toqué sus brazos y él me observaba sin decir nada, lo miré a los ojos, oscuros y penetrantes y lo acerqué a mi tomándolo por el cuello, mordí su labio inferior y él tomó mi pierna derecha subiéndola a la altura de su cadera, haciendo que nuestros miembros se rozaran, arqueé la espalda conteniendo un gemido, de verdad que no podría contenerme más, el tipo de al lado iba a terminar descubriéndonos.
-Jongin…-fue lo único que logré articular, pidiéndole con la mirada que se detuviera antes de que algo malo pasara, pero era muy tarde, Jongin podía ser muy dulce y atento, pero cuando se excitaba… solo digamos que se transformaba en otra persona, y esa sonrisa ladina y sus ojos maliciosos me hacían saber que ya no podría razonar con él.
Soltando mi pierna comenzó a bajar con besos por mi torso acariciando con la yema de los dedos mis costados, produciéndome escalofríos, no escatimó en detalles y simplemente fue al punto.
Se arrodilló frente a mí y me bajó los calzoncillos, mientras me observaba, me tapé la boca cuando mi m*****o quedó al descubierto, Jongin se reía en silencio acariciando mis muslos mojados por el agua con sus manos calientes, recorrió mi pelvis con sus labios y mordió sin hacerme daño la piel sobre el hueso de mi cadera, besó el interior de mi muslo derecho y succionó la piel del lugar dejándome una marca roja, haciéndome suspirar. Se lamió los labios, mirándome a los ojos y luego le dio un beso a la punta de mi m*****o, me mordí los labios con fuerza, no podía hacer ruido y tuve que hacer un esfuerzo mayor cuando, luego de algunas lamidas, se lo metió entero en la boca, me retorcía de placer contra la fría pared del baño, mientras observaba las gotas de agua resbalándose por su espalda ancha.
Era increíble, sentir su boca caliente alrededor de mi m*****o, tenía la respiración entre cortada y realmente estaría disfrutando de todo eso si no fuera por el maldito que estaba en el siguiente baño, no podía hacer ningún ruido y ya me estaba desesperando.
Por suerte oí que apagó la ducha y que abría la puerta de la repisa, seguro se estaba secando y poniéndose la ropa.
-Ya acabe Changmin, nos vemos… ¡no gastes el agua, eh!-dijo en son de burla.
-Hmm- Jongin hizo un sonido en forma de respuesta y el interior de su boca vibró, haciéndome temblar de placer, apreté mis manos haciéndolas puños, conteniéndome todo lo que pude.
Después de algunos minutos oí la puerta del vestuario cerrarse y esta vez suspiré con fuerza, aliviado.
Jongin se levantó del suelo y acarició mi cuello, siempre había tenido esa costumbre de tocar mi cuello en todo momento, sonreí al recordarlo, me sentía bien, volviendo a estar a su lado y por un momento mirándolo a los ojos me imaginé que todo podría volver a ser como antes, incluso mejor.
-¿En qué piensas?- preguntó dándome cortos besos en los labios.
-Nada… solo, pienso que tenemos que hablar- sonreí.
-Hablaremos después… - se separó de mí y sonriendo maliciosamente me hizo voltearme, poniendo mi cara contra la pared. Se puso detrás de mí y sentí su m*****o duro contra mi trasero, gemí, esta vez sin contenerme.
-Ahora puedes hacer todo el ruido que quieras…- susurró en mi oreja con ese tono de voz grave y sensual que lograba erizarme la piel.
Por supuesto que le hice caso, cuando comenzó a jugar con mis pezones desahogué todo lo que me había contenido, gemía cada vez que me apretaba fuerte o cuando la combinación de sus manos tocándome el pecho y sus labios recorriéndome la espalda me sacaban de quicio.
Una de sus manos me separó las piernas y comencé a sentir ansiedad, así como cuando me ponía nervioso, sentía el estómago hundiéndose, esta vez por el placer que me provocaba la expectativa.
-No lo has hecho con nadie desde que nos separamos ¿o sí?- por un momento me sentí ofendido, pero por obvias razones lo preguntaba, aunque sonara vulgar, sabía que lo hacía para no hacerme daño, además podía pensar eso ya que lo había ignorado por tanto tiempo.
-Con nadie-
-Me alegro- dijo antes de separarme las nalgas con suavidad, me preguntaba cómo podía hacer todo con tanta naturalidad, luego no pude seguir pensando cuando sentí uno de sus dedos palpando el orificio de mi entrada, gemí por lo bajo, tampoco quería sonar como una puta.
Su dedo entró despacio mientras mi interior le cedía el paso, me separé un poco de la pared, sintiendo el agua golpeándome la espalda, me incomodó un poco cuando sentí el segundo dedo entrando, por obvias razones mi cuerpo se había desacostumbrado a aquella intromisión y al ser tan repentina no estaba preparado. Pero Jongin se encargó de que todo se hiciera más ameno, moviendo sus dedos dentro de mí, tocando puntos que me hacían gemir y retorcerme, la incomodidad como el placer aumentaron con el tercer dedo, aunque no duró por mucho tiempo, escuchaba la respiración brusca de Jongin en mi nuca, yo había sido el único recibiendo atención así que… seguramente estaba necesitando desfogarse.
-Kyungsoo- pronunció mi nombre, con voz ronca, mientras sacaba sus dedos de mi interior y se acomodaba detrás mío, una mano en mi cadera y la otra acomodando su m*****o en mi entrada, suspiré, preguntándome si dolería como la primera vez, después de no haber tenido actividad por mucho tiempo.
Su m*****o empezó a entrar lentamente, una punzada en mi espalda me hizo arquearme y estiré mi brazo hacia atrás, buscando apretar la mano de Jongin que reposaba en mi cadera, se detuvo por un momento, sentía su cuerpo temblando y su corazón bombeando con fuerza contra mi espalda.
Después de algunos segundos se movió, con parsimonia, me acariciaba los brazos y dejaba pequeños besos húmedos en mis hombros, el agua de la ducha recorriendo mi cuerpo me calmaba y realmente me estaba gustando esto de hacerlo en un baño, tenía toda clase de beneficios, uno de ellos era el no estar sudando a mares.
Luego de algunos movimientos lentos aumentó el ritmo gradualmente, me hizo levantar los brazos y los puso contra la pared, luego volvió a poner sus manos en mi cadera, sus embestidas cada vez tenían más fuerza, más profundidad, arrancándome gemidos no tan… prudentes.
-Ahh… Kyung…soo-lo oí gemir en mi oído, apretándome la cadera, una de sus manos se deslizó hasta mi m*****o y al tocarme una descarga eléctrica recorrió mi cuerpo, sentía un cosquilleo en el estómago, me estaba masturbando mientras me embestía, no iba a durar mucho así y la verdad, era lo mejor, teníamos que salir rápido de ese lugar, antes de que nos descubrieran.
Luego de algunos movimientos certeros que me llevaron al puro placer del orgasmo, derramando mis fluidos en su mano, él sacó su m*****o de mi cuerpo y eyaculó afuera, me sentí extraño, nunca había hecho eso antes, giré mi cuerpo para mirarlo, con el pecho subiendo y bajando con violencia por la actividad.
Me apoyé poniendo la espalda contra la pared, se acercó a mí de nuevo sonriéndome.
Ambos estábamos agitados y luego de un tiempo nuestras respiraciones comenzaron a normalizarse, Jongin me agarró del brazo y me llevó a su lado, ambos estábamos frente a frente bajo el agua de la ducha, saco el jabón de la repisa y sonrió.
-¿Vamos… a bañarnos?-pregunté, Jongin se río.
-Sí, no querrás sentirte incómodo cuando salgas… después de lo que hicimos-recordó con picardía- además tenemos que hacer tiempo hasta que se seque la ropa-
-Entonces, primero deberíamos extenderla- asintió, sacando la ropa de la repisa y extendiéndola en las paredes del cubículo en el que estábamos y poniendo los zapatos encima de la repisa.
-Hecho- sonreí, a pesar de estar cansado, con las piernas temblorosas y algo avergonzado, digamos que… estaba feliz-¿Por qué me miras así?- ladeó la cabeza, se había percatado.
-Quería disculparme- agaché la cabeza- ya sabes… por no confiar en ti y por… haberte ignorado todo este tiempo- me abrazó, con fuerza y yo correspondí a su abrazo, realmente lo sentía mucho pero estaba feliz de que Jongin fuera una persona tan sincera y persistente.
-¿Entonces… vas a volver a ser mi novio? sonreí contra su pecho, ruborizándome.
-¿Crees que hubiera hecho esto contigo si no quisiera volver a ser tu novio?-
-Me estas contestando con una pregunta, solo pedí una respuesta, hyung-
-He dicho que si…-
Aún sentía las piernas temblorosas, obviamente mi cuerpo estaba cansado y dolorido, Jongin no parecía tan afectado, lo envidiaba por su resistencia.
Terminamos de bañarnos, jugando con la espuma del jabón y abrazándonos de vez en cuando, me parecía increíble como todo cambiaba de la noche a la mañana, literalmente. La noche anterior estaba intentando olvidarlo y a la mañana siguiente volvía a ser su novio, después de tener sexo en un baño del vestidor del equipo de basquetbol de la universidad, totalmente increíble.
Esperamos por un tiempo mientras se secaba la ropa y los zapatos (aunque no se secaron completamente, estaban demasiado mojados)
-Luego de que nos cambiemos… deberíamos irnos, no creo que puedas estar en clase así- y lo decía el culpable de que yo estuviera dolorido, incómodo y cansado-deberíamos ir a mi apartamento y hablar…-
-¿Crees que voy a ir? Sé lo que estás tramando… pervertido- entrecerré los ojos, acusatoriamente.
-No es así hyung, no te voy a hacer nada- hizo un puchero y me reí ante su acto.
-Sí, claro-
-¡Hyung!-estaba haciendo un berrinche, intentando convencerme-acepta que también quieres estar conmigo- se acercó a mí, de nuevo con su mirada maliciosa.
-E-eso… no es cierto-titubeé-creo que ya debe estar seca la ropa…-intenté evadir el tema.
-No entiendo cuál es el problema, antes dijiste que teníamos que hablar, podemos hacerlo en mi apartamento- el problema era… que si mis amigos me veían con Jongin iba a tener una lluvia de preguntas y reclamos, en especial por parte de Tao y quien sabe qué cosa le haría a Jongin, la última vez lo golpeó.
-Ni mis amigos ni los tuyos saben de esto- dije casi susurrando.
-¿Entonces el problema es que no quieres que nos vean saliendo juntos?-enarcó una ceja, tal vez estaba molesto.
-Sabes cómo son mis amigos… lo mejor sería primero explicarles las cosas, ¿no crees?- se puso las manos en las caderas apartando la mirada, con el ceño fruncido.
-Está bien, supongo que tienes razón-
-Jongin…- se dio la vuelta y bajó la ropa de los bordes de las paredes del cubículo y me pasó mis prendas, aún estaban húmedas pero… no podíamos quedarnos más tiempo allí.
Se puso la ropa sin decir nada y yo hice lo mismo, mirándolo de reojo.
-¿Estas molesto?- pregunté mientras me ponía los zapatos, él ya estaba sacando sus celulares de la repisa y los metía en la mochila.
-No estoy molesto- me miró por un momento y sacó mi celular de la repisa, se acercó para entregármelo.
Lo observé por unos segundos y lo cogí, guardándolo mientras él se sentaba a mi lado en una banca-en serio, entiendo que primero tienes que explicarle a tus amigos, después de todo creen que soy un bastardo que te engañó, también tengo algo de la culpa, por no intentar hacer algo antes-
-No es cierto, siempre intentaste explicarme y no te dejé hacerlo…-
-Sabes que no es así, muchas veces tuve la oportunidad y me acobardé- acaricié su mejilla y le di un pequeño beso en los labios.
-Dejemos de pensar en lo que hicimos y en lo que no hicimos, ahora podemos… empezar de nuevo- asintió, esbozando una sonrisa.
Después de verificar que no quedaban rastros de… fluidos y otras cosas que delataran un acto que no debía ser consumado en aquel sitio, salimos de allí, con cautela, vigilando que nadie nos hubiera visto salir. Luego salimos de la universidad, por suerte mis amigos estaban en clase a esa hora así que no pasó nada, en ese momento podía ir a la casa de Jongin, nadie se enteraría pero… no me atreví, tenía que decirles a mis amigos lo que pasaba, para que no siguieran pensando mal de él.
-Entonces… te acompaño a la estación- se ofreció amablemente y acepté gustoso, luego de esperar por un tiempo llegó por fin, y tuve el impulso de despedirme con un beso, el corazón me latía con fuerza pero no sabía si sería apropiado en ese momento, frente a tanta gente, me puse nervioso, muy nervioso y él también parecía estar un poco inquieto, sobándose la nuca y frunciendo los labios.
Rápidamente le di un corto beso en la mejilla y me miró sorprendido, le sonreí entre apenado y contento y me subí al tren mirándolo por última vez desde la ventana, él tenía una sonrisa simpática y avergonzada y se despidió agitando su mano hasta que el tren partió.
…
Cuando llegué a mi casa inmediatamente me quité la ropa y los zapatos mojados, no era propenso a coger resfriados pero era mejor, por precaución, además la ropa húmeda era muy incómoda.
Ahora que lo pensaba… mierda, se suponía que tenía la oportunidad de entrar a clase y lo había olvidado por completo, pero… no me arrepentía, aunque esos puntos en la materia del profesor Lee hubieran sido de gran ayuda, a parte de ese problema que no me preocupaba demasiado estaban mis amigos, ni siquiera había entrado a clase y me había ido temprano y si no me habían llamado era porque aún seguían en clase, además había dejado la mochila en el salón, lo que seguro parecería muy extraño.
Tao y Luhan probablemente pensaban que estaba con Baekhyun y Jongdae, cuando se enteraran iban a llamarme seguro y hacerme muchas preguntas que no tenía ganas de contestar, decidí enviarles un mensaje a los cuatro diciendo que había salido temprano y que tenía algo que quería decirles al día siguiente y a Baekhyun le dije que me guardara la mochila.
Justo cuando iba a bloquear la pantalla de mi teléfono para dirigirme al ordenador, llegó un mensaje, era… del número que tenía guardado como “chico de las cartas” pero ¿si ya sabía quién era, por qué seguía enviando mensajes desde ese número?
Lo abrí con curiosidad.
“¡Hyung! :3” de nuevo con sus caritas textuales, antes no ponía esa clase de cosas en los mensajes que nos enviábamos, había cambiado un poco su manera de hablar, no solo en mensajes, también había cambiado su letra, por eso no la había reconocido en las cartas.
“Qué tonto ya sé quién eres, puedes enviar mensajes desde tu celular”
“¿No recuerdas que bloqueaste mi numero?” la verdad no lo recordaba, fui directo a los contactos bloqueados, solo había uno, el número de Jongin y lo desbloqueé inmediatamente.
“Lo siento, ya te desbloqueé” tardó un momento en responder y esta vez lo hizo desde su celular habitual.
“Gracias”
“¿Qué harás con el otro celular?”
“No lo sé, tal vez se lo regale a alguien, luego de borrar los mensajes” me entró el pánico en enseguida ¿cómo iba a hacer eso?
“¿En serio vas a borrarlos? Deberías guardarlos en la memoria de tu smartphone…”
“Está bien, como quieras