-Dominick Black-
No fue imaginación.
Eso lo supe desde el momento en que salimos del café.
Había algo en el ambiente, una presión sutil, como cuando demasiadas miradas se clavan en tu espalda al mismo tiempo. No era amenaza.
Tampoco curiosidad simple. Era... presencia.
Por eso lo dije.
Tal vez alguien decidió no interrumpir.
Katy no lo noto del todo. O tal vez si, pero eligió ignorarlo. Las humanas tenia ese talento admirable para seguir adelante incluso cuando el mundo de torcía apenas.
Sus amigas, en cambio, no fueron tan discretas cuando subieron al auto.
-O sea -dijo Lili, abrochándose el cinturón-, ¿desde cuando sales con figuras legendarias y no nos avisas?
-No es una figura legendaria -respondió Katy de inmediato-. Es Dominick.
Sonreí sin intervenir. Deje primero a Delayra, luego a Lali. Risas, despedidas, promesas vagas de volver a salir juntas.
Cuando Katy bajo frente a su casa, dudo un segundo antes de cerrar la puerta.
-Gracias por hoy -dijo-. Fue... tranquilo.
Eso me gusto.
-Me alegra -respondí-. Descansa.
Espere a que entrara antes de arrancar.
No por protección.
Por certeza.
El camino de regreso fue corto. Mi casa estaba justo donde debía estar: lo suficiente cerca de la Casa del Puente como para cumplir mis funciones, lo bastante alejada del corazón vampírico como para respirar sin protocolos.
Entre, me quite la chaqueta y me deje caer en el sofá.
Entonces, por primera vez en horas, me permití pensar solo en ella.
Katy Bell.
Humana.
Directa.
Suave sin ser frágil.
Si iba a enamorarla, debía hacerlo bien.
Nada de imposiciones.
Nada de verdades a medias.
Suspire y tome el comunicador.
Solo había una persona a la que pedir consejo.
-¿Dereck? -dije cuando respondió-. ¿Tienes un momento?
Hubo una pausa. Breve. Demasiado medida.
-Para ti, siempre -respondió.
Algo en su tono estaba... distante.
-Necesito ideas -continúe-. Para enamorar a una chica.
Silencio.
Luego una exhalación lenta.
-¿Ideas? -repitió-. ¿No es algo que... simplemente ocurre?
Fruncí el ceño.
-Tu nunca dirías eso.
-La gente cambia -respondió.
Me incorpore.
-¿Te pasa algo?
-No -dijo demasiado rápido-. Solo... no creo que debas forzar nada.
Déjala ser. No la abrumes.
Eso si era raro.
-Dereck -dije con cautela-, tu organizaste una vez un torneo completo solo para impresionar a alguien.
-Y fue un error -respondió con firmeza-. A veces, querer demasiado pronto arruina las cosas.
Apoye la espalda contra el sofá, pensativo.
-Entonces, ¿Qué harías tu?
Otra pausa.
Mas larga.
-Nada -dijo al final-. Esperaría.
Colgué poco después, con mas preguntas que respuestas.
Deje el comunicador a un lado y me quede mirando el techo.
No sabia por que Dereck sonaba como si cada palabra le costara.
No sabia que, al otro lado de la llamada, mi mejor amigo estaba eligiendo perder terreno... solo para no traicionarme.