"Oh, mierda", dijo. "Es difícil de creer. Aunque lo de antes fue jodidamente increíble". "Sí", dijo ella con una sonrisa, "lo fue". Cuando él llegó esa mañana, ella estaba tan cachonda que simplemente no podía pensar con claridad. Había estado con Hamid, en el libro, después de que Tom se fuera a trabajar. Por eso no había contestado el teléfono ni se había dado cuenta de que Harold había llamado. Ni siquiera pensó en lo poco que vestía cuando abrió la puerta. Todo en lo que podía pensar era en el deseo ardiente que sentía, extendiéndose desde entre sus piernas. Cuando vio la forma en que la miraba, sin casi nada puesto, fue todo lo que pudo hacer para evitar follarlo en el pasillo del apartamento. A ella no le había importado que fuera su padrastro. Necesitaba su pasión. Había necesita

