Con toda su fuerza de voluntad, apartó la mano del libro y miró hacia abajo mientras este se transformaba de nuevo en un libro encuadernado en cuero que se encontraba sobre la mesa de la cocina. Sus pezones estaban tan duros que le dolían. Su coño estaba empapado. Sabía que si hubiera dejado la mano sobre ese libro por más tiempo, habría estado gritando por un orgasmo intenso, lo que habría hecho que las cosas fueran un poco difíciles de explicarle a su novio. Siempre había tenido que fingir un orgasmo con él. Se puso de pie y se dirigió al refrigerador, sacando una cerveza fría para calmar sus nervios. Ella regresó lentamente a la mesa, mirando el libro con sospecha. ¿Qué carajo era este libro? ¿Cómo podía hacerle sentir cosas que nunca antes había experimentado en su vida? ///////

