Jessie estaba parada en la cocina, terminando su cerveza, mirando el pequeño libro de cuero que estaba sobre la mesa. El libro había creado en su interior sentimientos intensos que nunca antes había sentido en su vida. Desde que había iniciado una relación física con Tom, había deseado desesperadamente sentir aunque fuera una pequeña parte del deseo que la estaba presionando y que la estaba volviendo casi loca de lujuria. Sus pezones todavía estaban duros como piedras, presionando casi dolorosamente contra su sujetador. Sus bragas estaban tan húmedas que casi parecía como si se hubiera mojado. Tenía la cara enrojecida y respiraba agitadamente mientras miraba fijamente el objeto que había creado esa respuesta lujuriosa en su interior. ¿Cómo era posible que un simple libro pudiera hacerle

