Conmovido por las palabras de Elina que resonaban en su mente, Kaidan siguió besándola. - Elina, no dejes que nadie más que yo te acaricie – le susurra – odio el sentimiento de ver a otro hombre tocarte – le dice acariciando el cuello de la mujer y luego lo besa- me da el impulso de matar a todo el que ponga sus manos en ti, pero sé que comenzarías a temerme y no quiero tu desprecio Elina – lame los labios de la mujer, quien ya se encontraba temblando bajo sus brazos, con su respiración agitada y los latidos de su corazón podían escucharse claramente a esa proximidad. - - Ka… Kaidan, el maestro Fenrir, le dijiste que volveríamos pronto – le dice recordando lo que Kaidan le había dicho al hombre - - ¿Cómo te atreves a decir el nombre de otr

