Compañía

1026 Words
Amelia y Marco pasaron un día juntos en la ciudad, explorando lugares que Amelia nunca antes había visitado. Marco se ofreció a mostrarle la ciudad desde un punto de vista diferente al que ella estaba acostumbrada. Al principio, Amelia estaba un poco nerviosa por pasar tanto tiempo con un hombre peligroso como Marco, pero pronto se sintió cómoda con él y comenzó a disfrutar de su compañía. El primer lugar al que fueron fue un pequeño café en una calle tranquila. Marco sabía que Amelia era una estudiante universitaria y no tenía mucho dinero, así que se ofreció a pagarle un café y un croissant. Durante su charla, descubrieron que ambos amaban la música, y Marco sugirió que fueran a un pequeño concierto en vivo esa noche. Luego, Marco llevó a Amelia a un parque cercano. Era un lugar tranquilo y pacífico, lejos del ajetreo y el bullicio de la ciudad. Marco la llevó en un paseo por el parque, mostrándole los lugares más bonitos y tranquilos. Mientras caminaban, Marco tomó la mano de Amelia y ella no se resistió. Se sintió muy cómoda con él. Después del parque, Marco llevó a Amelia a un mercado callejero. Era un lugar lleno de colores y olores, donde se vendía todo tipo de comida y objetos. Marco le compró a Amelia un collar artesanal y ella le agradeció con una sonrisa. Mientras caminaban por el mercado, se detuvieron en un puesto de comida mexicana y compartieron un delicioso burrito. Finalmente, llegó la noche y Marco llevó a Amelia al concierto que había mencionado antes. Era un pequeño club de música, con una banda tocando en el escenario. La música era increíble y Amelia no pudo evitar bailar y cantar junto con la banda. Marco estaba disfrutando viendo a Amelia pasarlo bien y se sintió feliz de poder compartir este momento con ella. Amelia y Marco habían pasado un día increíble juntos, explorando la ciudad y divirtiéndose. Mientras caminaban por las calles, se detuvieron en un pequeño café para tomar un café y hablar. "Me encantó el día que hemos pasado juntos", dijo Amelia sonriendo. "Realmente disfruto de tu compañía". Marco sonrió y asintió. "Yo también lo he disfrutado. Me alegra que hayas disfrutado la ciudad. Hay mucho más que ver si te interesa". "Me encantaría volver a ver la ciudad contigo", dijo Amelia. "Pero hay algo que necesitamos discutir". Marco frunció el ceño, esperando a que continuara. "Creo que deberíamos pensar en un plan para que puedas salir de la mafia", dijo Amelia seriamente. "No es justo que tengas que vivir así para siempre. Sé que debe ser difícil, pero estoy dispuesta a ayudarte". Marco suspiró y negó con la cabeza. "No es tan fácil como crees, Amelia. No puedes simplemente alejarte de la mafia. No es un trabajo normal. No puedes simplemente renunciar y seguir adelante con tu vida". "Pero podemos pensar en algo", insistió Amelia. "Quizás podemos buscar ayuda profesional. Podemos buscar asesoramiento o alguien que te ayude a dejar la mafia". "Ya he intentado eso", dijo Marco con una voz cansada. "No es tan fácil como parece. Además, estoy en esto desde hace demasiado tiempo. No sé nada más que esto". Amelia lo miró fijamente. "Bueno, entonces debemos encontrar algo que te haga feliz. No puedes estar en la mafia para siempre. Hay que buscar otras opciones". Marco suspiró y se quedó en silencio por un momento, pensando en lo que Amelia había dicho. "Lo sé, Amelia. Sé que tienes razón. Solo necesito encontrar algo que me haga feliz". "¿Qué te gustaría hacer si no estuvieras en la mafia?" preguntó Amelia. Marco se encogió de hombros. "No lo sé, nunca lo he pensado. Es todo lo que he conocido desde que era joven". "Podemos pensar en algo juntos", dijo Amelia sonriendo. "Podemos explorar diferentes opciones y ver qué es lo que te gusta". Marco sonrió, agradecido por la oferta de ayuda de Amelia. "Gracias, Amelia. Significa mucho para mí que estés dispuesta a ayudarme. No sé qué haría sin ti". Amelia sonrió y le tocó la mano. "Estoy aquí para ayudarte en lo que necesites, Marco. Siempre lo estaré". A medida que la tarde se desvanecía y el sol comenzaba a ponerse, Amelia y Marco regresaron al apartamento de Amelia. Mientras se preparaban para despedirse, Marco se acercó a Amelia y la abrazó. "Gracias por un día maravilloso", dijo Marco susurrando en su oído. "Realmente significó mucho para mí". Amelia sonrió y lo abrazó de vuelta. "Fue genial pasar tiempo contigo, Marco. Realmente me gustaría hacerlo de nuevo". "Yo también", dijo Marco sonriendo. "Nos vemos pronto, Amelia". Amelia lo miró mientras se alejaba por el pasillo, sintiendo que su corazón latía con fuerza. No podía creer lo que acababa de suceder, pero también sabía que no podía seguir viviendo en una mentira. Si iba a ayudar a Marco, tenía que hacerlo con toda su fuerza y ​​determinación. Con esa determinación en mente, Amelia comenzó a investigar todo lo que podía sobre la mafia y cómo podrían ayudar a Marco a salir de ella. Pasaba horas en línea, leyendo artículos y viendo documentales. Incluso llegó a hablar con algunos expertos en el tema, buscando cualquier información que pudiera ser útil. Mientras tanto, Marco seguía en su trabajo como si nada hubiera cambiado. No quería ilusionarse con la idea de abandonar la mafia, pero también sabía que no podía evitar sentir algo por Amelia. Él nunca había conocido a alguien como ella, alguien que estuviera dispuesto a arriesgar todo por ayudarlo. Y aunque sabía que no debía involucrarla en sus problemas, no podía evitar sentir una conexión con ella. Una noche, mientras cenaban juntos, Marco finalmente decidió abrirse a Amelia y contarle más sobre su pasado y cómo se involucró en la mafia. Amelia lo escuchó atentamente, sintiendo una gran empatía por él. Después de hablar durante horas, Marco se quedó dormido en el sofá, y Amelia lo cubrió con una manta antes de ir a su habitación a descansar. Mientras se acostaba en su cama, no pudo evitar pensar en lo mucho que quería ayudar a Marco y en cómo podría hacerlo.
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