La chica que no encajaba

1065 Words
El cielo estaba demasiado oscuro para ser una mañana normal Elara lo notó apenas abrió los ojos no era solo una sensación extraña, ni un mal presentimiento pasajero. Era algo más profundo, más inquietante, como si el aire mismo estuviera cargado de electricidad, como si algo invisible estuviera a punto de romperse. Se quedó unos segundos mirando el techo, en silencio, intentando convencerse de que todo estaba en su cabeza pero no lo estaba, nunca lo estaba. Suspiró y se incorporó lentamente, dejando que sus pies tocaran el suelo frío. Su cabello blanco, casi plateado, cayó sobre sus hombros como un reflejo de la luz tenue que se filtraba por la ventana. Durante un segundo, sus ojos—violetas, intensos—titilaron hacia un tono más claro, casi dorado… y luego volvieron a la "normalidad"...Otro cambio...Otro secreto, Otro motivo para no encajar. —Elara —la voz de su madre sonó desde el pasillo—. Baja. Tenemos que hablar genial eso no era normal ultimamente nada de eso lo era. Elara frunció el ceño. Su madre no era de “hablar”. Era de dar órdenes, de controlar, de observar. Su padre, en cambio, apenas hablaba. Siempre era distante, frío. Siempre… extraño. Se levantó sin responder y se cambió en silencio algo en su pecho se sentía apretado, como si una parte de ella ya supiera que lo que estaba a punto de escuchar cambiaría todo. Cuando bajó, ambos la estaban esperando sentados y juntos. Eso fue lo primero que la hizo detenerse en seco. —¿Qué pasa? —preguntó, cruzándose de brazos, intentando sonar tranquila. Su madre intercambió una mirada con su padre y eso fue lo segundo que no le gustó. —Hoy vas a ir a otro instituto —dijo finalmente. eso fue directo y sin anestesi como siempre, Elara parpadeó tratando de retener y entender el mensaje —¿Perdón?— —Es una escuela especial —continuó su padre, con voz grave—. Para… personas como vos.— lo que siguio fue un denso, pesado y peligroso silencio hasta que Elara soltó una pequeña risa nerviosa —¿Personas como yo?, si yo soy una persona normal.—Pero incluso mientras lo decía… sabía que era mentira su madre se inclinó levemente hacia adelante. —No, Elara... vos sabes que no lo sos.—Las palabras no dolieron de inmediato pero si se hundieron lentamente como un veneno. —¿De qué están hablando? —preguntó, más bajo esta vez. y entonces pasó, un vaso en la mesa vibró, luego otro...Elara se quedo completamente quieta. —No… —susurró. y el tercer vaso se elevó unos centímetros del aire y cayo, el golpe resonó en toda la casa, una ves que el vaso cayo se produjo nuevamente silencio, nadie dijo nada durante varios segundos. Elara miró sus manos temblaban. —Esto… no es normal —dijo, con la voz quebrada. —Eso.. es magia —respondió su madre. Asi sin sauvizarlo sin prepararla...magía.. la palabra quedo flotando entre ellos como una sentencia —No... —negó Elara, retrocediendo un paso—. claro que no, eso no existe.— —Sí existe —intervino su padre—. Y vos sos parte de eso.— Elara negó otra vez, más fuerte, más desesperada pero en el fondo...ya lo sabía siempre lo había sabido, las cosas que se movían solas cuando se alteraba, los sueños extraños que luego parecían cumplirse, y esa sensacion constante de no pertenecer a ningun lugar todo encajaba y eso era lo peor —Por eso mismo hoy vas a la Academia Noctis —dijo su madre —¿Hoy? —repitió Elara, casi sin aire—. ¿Así de la nada?— —No es de la nada... —respondió su padre—. Esto estaba decidido hace tiempo.—Esa frase le dolió más que todo lo demás. —¿Hace tiempo? —susurró—. ¿Y nunca me lo dijeron?—Ninguno respondió, Elara entendió algo y es que ellos no confiaban en ella nunca lo habían hecho. Horas después, el auto avanzaba por un camino rodeado de árboles altos y retorcidos. El cielo seguía gris, como si el mundo entero se negara a iluminarse. Elara miraba por la ventana, en silencio, no había llorado todavía pero algo dentro de ella se habia quebrado y no habia vuelta atras .—¿Cómo es ese lugar? —preguntó finalmente. —Vas a entenderlo cuando llegues —respondió su madre. dandole otra respuesta vacía, otra evasiva. Elara cerró los ojos y por un segundo vio algo... Un pasillo oscuro, ojos brillando en la penumbra, una figura acercandose, y unos ojos grises observandola fijamente. Elara abrió los ojos de golpe. —¿Qué fue eso…?— Pero ya no habia nada lo padres se habian ido Más tarde la Academia Noctis apareció entre la niebla como algo salido de un sueño… o de una pesadilla, era alta, antigua e imponente. No parecia un lugar para estudiantes mas bien parecía un lugar para secretos. Elara bajó del auto lentamente, sintiendo todas las miradas sobre ella incluso antes de ver a alguien y cuando lo hizo…lo entendió no eran miradas normales, las miradas eran evaluacione, juicios y rechazo. Un grupo de estudiantes pasó por su lado y uno de ellos murmuró algo —Otra más…— —Se siente raro.. —dijo otro. Elara apretó los puños perfecto era el primer día... y ya la odiaban —Entrá —dijo su madre, dijo sin consuelo y sin apoyo. Elara la miro un segundo y quiso decir y preguntar algo pero no lo hizo porque ya sabía la respuesta. Mientras tanto…Desde una de las ventanas más altas de la academia…alguien la observaba. Kael su mirada violeta brillaba con intensidad inusual y por primera vez en mucho tiempo…no se sentía en control. —No puede ser… —murmuró, su compañero, apoyado contra la pared, lo miró con curiosidad. —¿Qué pasa?— Kael no respondio de inmediato, sus ojos seguían fijos en ella, en la chica de cabello blanco en la que no encajaba, en la que no debería estar ahí y aun así... lo estaba —La encontré....—El silencio que siguió fue diferente era más peligroso y definitivo porque Kael no estaba confundido no esta vez—Es ella.—
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