Evelyn Me desperté ante la impresionante vista del rostro de Jacob. Su brazo envolvía mi cintura, atrayéndome hacia él, nuestros cuerpos desnudos entrelazados bajo la acogedora manta. La sensación de nuestra piel contra la otra era pura dicha. En la serenidad de su sueño, Jacob parecía aun más cautivador, sus rasgos suavizados y pacíficos. Era una vista que deseaba poder despertar cada mañana, pero la realidad estaba lejos de eso. Él y yo estábamos tan cerca, sin embargo estábamos a kilómetros de distancia y quizás tendríamos que permanecer así para siempre. Mis propios pensamientos problemáticos empezaron a nublar mi mente justo desde el comienzo fresco de la mañana. ¿Acaso teníamos un para siempre? ¿Estaba poniendo mis expectativas demasiado altas? ¡Que mierda! Decidí n

