—Buenos días, ¿podrías darme un boleto para el autobús que salga más temprano hacia... el destino más lejano que se pueda? La mujer teclea mirando el computador. —En quince minutos sale uno directo a Phoenix, ¿te sirve? —Sí, ese está bien. Pago, y me entrega el ticket. Salgo de la fila en la taquilla de pasajes y camino hacia un lugar para sentarme y esperar. Phoenix... suena bien, por ahora. De todos modos, no es que planee quedarme para siempre en un mismo lugar. No quiero pertenecer a un solo sitio, voy a ser libre y largarme cuando me plazca. Que irónico, las personas inquietas como el viento me solían desagradar. A lo mejor quienes lo son escapan de algo, como yo. —Disculpa, ¿el asiento está ocupado? Esa voz me saca de mis pensamientos. Sacudo la cabeza y miro la chica qu
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


