─¿Por qué? ─Cuestiono, desconcertado. ─Si te casas, no nos darán casi nada de la fortuna ─explica sin tapujos. ─Poco me importa ─declaro. ─¡Christian! ─Exclama Damián entrando al bar, acaricio mi sien. > pienso. ─No les hagas caso ─agrega mi abogado. ─Está bien ¿Qué carajos se traen todos ustedes? ─Pregunto, enervado ante la situación. ─Ellas incumplieron los parámetros que les indicó su padre para aceptar parte de su herencia, y si tú la incumples, les darán todo el dinero ─explica, con las manos en los bolsillos y con mucha seriedad en su semblante. ─Entiendo… pero yo me caso por amor ─digo, mintiendo ─. No me interesa saber sobre la herencia por el momento ─agrego, tratando de darle credibilidad a mi palabra. Entrelazo mis dedos con los de Noelle. ─¿Cuáles eran sus

