Escucho cómo las personas se percatan de la situación. ─Primero que se disculpe contigo ─demando, aseverando mis ojos en los de él. ─No me voy a disculpar por decir la verdad ─menciona con prepotencia. Aprieto con más fuerza el agarre. ─¡Warlock! ─Exclama la madre de Noelle. ─¡Le dijo “dañada” a tu hija! ─Grito, enfurecido. Los ojos de su madre se sorprenden. ─¡Golpéalo! ─Demanda, cambiando de idea sobre el patán. ─Grinch… ─murmura Noelle, tomándome del brazo ─… no vale la pena ─agrega. Llevo mis ojos a los de ella. Encontrándolos brillosos. Resoplo, dándome por vencido. Pero no sin antes, empujarle al piso. Me paro cerca de él, mirándole desde arriba. ─No te atrevas a mirarla con odio, faltarle el respeto o siquiera pensar mal de mí prometida, juro que la próxima vez n

