─Oh… ¿Por qué tan agresivo, Warlock? ─Comenta Damián con una sonrisa. Resoplo, acariciándome la sien. Recuesto mi trasero del sillón, mientras dejo tendidas mis piernas y brazos cruzados. Observando cómo el elfo actúa de lo más agradable con mi abogado. Carraspeo, llamando la atención de ambos que hablaban del té. ─Lo siento, Christian, quizás estoy tomando la atención de tu prometida, siento esa vibra de “macho alfa” y la verdad no quiero que pienses mal. Mejor me retiraré ─agrega, cayéndome pesado su comentario. ─Ve a olisquear en otra casa ─farfullo, retándole. Damián me observa desconcertado, para esbozar una sonrisa mientras toma su maletín. Termina de acercarse a mí, delimitando unos pasos entre nosotros. ─Eres una simple pieza de mi ajedrez, un mal movimientos y el que se

