─¡Mañana nos casamos y ahora es que me dices esto! ─Grita, bajándose del taburete, teniendo un ataque de pánico. ─Lo sé, lo siento, pensé que… ─¿Huiría y no cumpliría con mi palabra? ¡Qué poco me conoces! ─Manifiesta. ─Porque te conozco, es por eso que no te dije ¡Huyes siempre! ─Expreso, indignado. ─Solo… cuando lo necesito ─reitera, calmándose. Camina de un lado a otro, haciendo un círculo en el piso. De repente, se detiene, mirándome. ─Está bien, puedes estar tranquilo de que cumpliré con mi palabra, por el momento no hay algo que impida realmente que nos casemos ¿O sí? ─Insinúa, niego con mi cabeza. ─Entonces… ¿no deberías de estar en tu despedida de soltero? ─Comenta en pregunta, tomando asiento de nuevo. Para embeber un poco del ponche. ─No debería, porque esto es una m

