Las cámaras se enfocaron en Esra, capturando su hermoso rostro. La luz de los flashes bailaba sobre su piel perfectamente maquillada, creando un efecto casi etéreo que la hacía parecer una aparición divina. Llevaba un sombrero de ala ancha de diseñador que cubría parte de su rostro, una pieza elegante que complementaba perfectamente su vestido de alta costura. Con un movimiento grácil y calculado, retiró el sombrero para dejar ver su cabello, recogido en un moño que parecía una obra de arte, sin un solo mechón fuera de lugar, cada hebra estratégicamente colocada para crear una imagen de sofisticación absoluta. Sus espesas pestañas, largas y curvadas naturalmente, se batieron ante los flashes de las cámaras, creando sombras sobre sus pómulos. Sus acorazonados labios, pintados en un to

