La sala pareció silenciarse con expectación, la mitad de las personas creían que podía tratarse de una representación y la otra estaba tan intrigada que no quiso perderse el desenlace. Pero aquello no era un paso de comedia, era su vida, era su propio corazón resistiendo ante el recuerdo del rechazo y los ojos de Marina se esmerilaron a causa de la sensación. -Sé que vinieron a oír una presentación de mi libro, pero no puedo hacerlo si la persona que me motivó a escribirlo se va. - dijo por fin Francisco con un temor desconocido a haberse tomado demasiado tiempo para confesarse. -Verán, aquella hermosa mujer que está punto de alejarse de mí, siente que no es una princesa, se encargó de dejarlo claro desde el primer día que nos conocimos, me miró con esos ojos rasgados que logran llegar

