Aquel partido de fútbol improvisado había dejado un ambiente mucho más agradable en la enorme casa de la granja. Los niños parecían permitirse sonreír más, los soldados parecían estar recuperando lo que alguna vez habían sido y las comidas que compartían habían abandonado el silencio para llenarse de anécdotas aptas para menores que parecían contagiar entusiasmo. Sin embargo, había dos personas que comenzaban a sentir más tensión que antes. MC había regresado a sus paseos nocturnos, pero ponía especial atención en no desviar su vista hacia aquella ventana prohibida, aunque de haberlo hecho solo habría encontrado oscuridad, ya que Helen no había vuelto a tener ningún tipo de arrebato. Soñaba con él, recordaba su cuerpo, la forma en la que había tocado sus labios, pero también sabía que nu

