Aunque me negaba irme sin los niños, Carmelita me prometió que ella misma estaría mandándome mensajes, pero aun así me sentí muy intranquila. Amir al ver mi nerviosismo me prometió que nada malo les pasaría, todos los guardaespaldas estarán al tanto de ellos, pero aun así nada me tranquilizaba Pero a regañadientes acepté nuestra escapada romántica. Un avión privado nos estaba esperando, al entrar nos felicitaron por nuestro matrimonio, dándonos un compa de champaña. - Por nosotros cariño - Por nosotros – repito Ni tenía idea a donde iríamos; aunque sospecho que será una playa paradisiaca y espero que así sea, necesito un poco de bronceado. En todo el viaje, Amir no paraba de besarme, de mirar nuestras argollas y decirme lo afortunado que es al tenerme como su espos

