Ayla nos trajo café y algunos postres para acompañar, sé que son sus favoritos - Gracias por recibirme – me saludó amablemente Bersan - Soy yo la que debe disculparse. Todo esto, me puso muy mal - Entiendo, pero lo que no me gustó es que renuncies – tomó mi mano - ¿Estás segura? - Ahora no quiero tomar decisiones tan precipitadas, solo quiero alejarme - Entiendo – su gesto cambió drásticamente – Quiero hacerte saber que se hará una auditoria, con tu salida tan repentina queremos que todo esté en orden - Te haré llegar todo lo que tengo - Espero que así sea Sus palabras sonaban muy amenazantes, como si quisiera decirme algo, pero no le tomé mucha importancia. Esa misma tarde partimos hacia Göröme, estaba demasiado feliz

