Julieta
Mis hormonas estaban tan revolucionadas y con la mirada que me había dado ese estúpido no pude evitar de pasar de tristeza a enojo, luego de saludarlo no pude evitar darle una mirada fría. Luego nos fuimos para él al centro médico y en el camino Romeo me dijo que mi mamá estaba bien y que su mamá fue la primera persona en pasarla a ver. Eso me pareció extraño, ya que tendría que haber sido mi papá en pasar a verlo. Pero bueno eso no importa en estos momentos, mi amiga me dio abrazo en lo que quedaba de trayecto y en momento me susurro-amiga como que has estado probando todas las comida- la miré y le di una pequeña sonrisa-si boba y no es lo único que me he estado comiendo. - Esto último parece que lo dije un poco alto porque pude ver como los chicos me miraban y Romeo en especial parecía molesto.
–Ya me contarás de eso.
–Claro, amiga.
-Eso solo lo había dicho para seguirle el juego, pero no pensé que lo diría tan alto, desde que me entere de que estaba embarazada no he hablado con ningún chico con segundas intenciones.
Llegamos al hospital y me fui corriendo a la habitación de mi madre, me dio mucha pena verla así, tenía vendada la cabeza y su brazo enyesado.
–Mamá me asusté mucho cuando me dijeron lo que te había pasado. - Le dije casi llorando.
–Tranquila hija, estoy bien, solamente fue un pequeño accidente.
–Mamá como que un simple accidente, mira como estas.
–Hermosa como siempre-Me dijo riendo.
–ajajaj hasta en estos momentos te ves hermosa. Y ¿Dónde está mi papá?
Me miro y se puso a llorar esquivo mi mirada.
–Mamá ¿Qué sucede? -le digo preocupada.
–Hija…
Ella me contó todo lo que había, yo no lo podía creer, sentía que me faltaba el aire así que decidí salir de la habitación, no podía creer lo que había pasado, no podía creer lo que papá le hizo, en ese momento todo inicio a dar vueltas y sentí que me desmayaba, pero unos brazos me alcanzaron a sujetar.
Romeo
Estábamos en la sala de espera y veo que Julieta sale con la mirada perdida, camino a ella para saber si está bien, y la veo a punto de desmayarse, la alcanzo a tomar por los brazos para que no se caiga, la termino por tomar en brazos y la llevo al sofá, y llamo a una de las enfermeras, justo estaba solo porque mi mamá había ido a la cafetería junto a los chicos, una de las enfermeras le me dio un algodón con alcohol para que se lo hiciera oler cuidadosamente, ella tenía una emergencia así que nos quedamos solos, ella se veía tan linda así, pero rápidamente saque ese absurdo pensamiento de mi cabeza, le puse el algodón cerca de la nariz para que despertara y lo hizo. Cuando lo hizo me quedo mirando y en ese momento caí en cuenta de que la tenía en mi regazo, ella se paró bruscamente, pero note que se mareó de nuevo. Así que se sentó rápidamente a mi lado.
–Ni agradeces que te ayudara-Le dije con tono sarcástico.
–Gracias, pero no creo que fuera necesario tenerme en tus piernas–Me miro furiosa.
–Me tenía que dar el gusto de volver a tenerte entre mis brazos.
Julieta
¿Qué acaba de decir este imbécil?, no esto no puede estar pasando, quedé como tonta mirándolo, no sé qué cara puse, pero él empezó a reírse.
– ¿Piensas que no sabía?
–Jajaja así que descubriste que fui yo, al parecer quedaste interesado. - No sabía que decir así que eso fue lo primero que se me vino a la mente, que estúpida soy, él me quedo mirando furioso.
–Sabes que, si hubiera sabido que eras tú, jamás habría pasado.
–Lo dudo esa noche no hubieras podido parar. Lo peor fue que ni disfrute, pero me daba risa verte a ti rendido a mis pies.
Estaba tan nerviosa, que ni sabía lo que salía de mi boca, esa noche había sido mi única noche con un hombre y sin duda que la disfrute, pero no le iba a decir eso. Él me estaba mirando con mucha furia y me respondió
–Eres una verdadera bruja, pero no pienses que yo lo disfrute mucho, ya no recordaba esa noche, fuiste como cualquier otra.
La verdad esas palabras si me dolieron, pero eso no se lo iba a demostrar. Estaba a punto de responderle, pero justo llego su mamá, mi amiga y Luciano. En ese momento se me llenaron los ojos de lágrimas porque se me vino a la mente todo lo que me había contado mi mamá. L a señora Laura me abrazo y lloré en su hombro por un largo rato.
Pasaron unas horas y seguíamos en la sala de espera, solo estábamos la señora Lucia, Romeo y yo. En ese momento veo una figura muy familiar acercándose, mi papá, me levanto rápidamente y me dirijo a él y lo primero que hago es abofetearlos.
–Eres un estúpido te odio, mi mamá casi se mata por tu culpa. - Lo miro con odio, él tiene los ojos llorosos.
–Hija lo siento, déjame ir a ver a tu mamá.
–Ni se te ocurra molestarla-le digo y le pego otra cachetada.
–Hija por favor estoy muy arrepentido. - Parece sincero, pero eso no quita el daño que le hizo a mi madre.
–No eso lo hubieras pensado antes de hacer lo que hiciste, dime ¿desde cuándo la engañas? -Lo miro con furia, algunas personas nos miran, pero eso no me importa en estos momentos
–Hija lo siento esto surgió hace poco.
Me dice llorando y yo no aguanto la rabia y le doy otra bofetada le quería seguir pegando, pero en ese momento alguien me toma y me abraza, no quito la mirada de mi padre.
–Olvida que tienes una hija y una esposa.
Eso fue lo último que le dije antes de darme la vuelta y salir corriendo, no preste atención al que alguien me estaba siguiendo, salí del hospital y me fui a sentar a uno de los bancos que estaban afuera. Llore y llore por un largo rato, y alguien me abrazo, levante la vista y era Romeo.
Romeo
Sentí tanta rabia al saber que ella no había sentido el mismo placer que yo, no puede ser que solo jugo conmigo. Ella estaba a punto de decirme otra cosa cuando llega mi madre, tan oportuna, bueno después ella empezó a llorar abrazada de ella estuvieron así por un largo rato, yo supuse que era por lo de su padre.
Cuando llego don Pablo ella corrió como una fiera a él, ella le estaba reclamando sobre su engaño, cuando vi que estaba perdiendo el control me dirigí a ella y la tome de los brazos para que se calme, le dijo una última cosa a su padre y salió corriendo, yo la seguí, ella no paraba de llorar me senté en el mismo banco que ella y luego de pensarlo mucho la abrase.
Ella me miro y no dijo nada tenía sus hermosos ojos verdes muy hinchados, por tanto llorar, bajo la vista y se separó de mí.
–Gracias, pero no necesito tú lástima.
Fue lo único que me dijo y volvió a ingresar al hospital, después de eso me dio mucha rabia que ella creyera que era porlástima, me fui a mi casa estaba muy molesto por lo que decidí irme a casa, primero fui a comer algo y luego subí a mi habitación a ducharme.