Scarlett supo que metió la pata, pero valió la pena haberlo hecho ya que vería de que es capas Jason.
Logan tuvo que hablar, porque la situación se estaba volviendo pesada.
—Bueno, nosotros nos vamos subiendo al Jeep, Sam tú te tienes que quedar así que nosotros nos vamos.— Ellos se fueron y Sam se fue al baño para dejarlos solos.
Jason suspiró y Scarlett no le quitaba la vista de encima.
—¿Cómo supiste eso?
—En tus archivos aparece.— Jason rió ante las palabras de Scar, obviamente su risa era sarcástica ya que había una indirecta.
—Scar, en mis archivos no aparece que estuve preso, ya que cuando me encarcelaron fue en Rusia. Ahora deja de mentirme y dime la verdad.
Scarlett se tensó y se puso nerviosa pero no iba a mostrar débil ante él o mostrar que había perdido esa pelea. Ella solo sonrió y negó.
No hace falta que te lo diga, solo lo sé.
Jason acercó su mano a su mejilla y le acarició la piel. Sus dedos estaban ardiendo y la rosa de su piel con la de ella hacia que Scarlett se sintiera en el paraíso. En ese momento supo que le encantaba que él la tocaá, la hizo sentir bien. Comenzó a bajar los dedos por su cuello, hasta llegar a su corazón. Sintió como este latía a mil por la desesperación. Siguió bajando hasta el primer botón de la camisa y se detuvo ahí.
—Me encantaría hacerte lo que estoy pensando en este instante, pero quiero que disfrutes no que sufras. Se alejó de ella, perdiéndose en el pasillo.
Scarlett se quedó sin palabras, le temblaban las piernas y su corazón se había acelerado.
> Se mordió el labio inferior ante ese pensamiento. Siguió lavando pero no podría quitar ese momento de su mente.
Sam apareció y la miró tiernamente. Ella solo se enfocó en lavar.
—Vaya, se nota que le gustas. Dijo Sam mientras se ponía un secar para guardar los trastes.
Scarlett enjuago un plato y se lo dió. No tenía muchas ganas de hablar del tema, pero tal vez le haga bien desahogarse.
No lo creo, es solo un patán que busca diversión y creé que será divertido conmigo. Levantó sus hombros y los dejó caer. Volvió su vista a la pileta con algunas cosas sucias.
—Lo poco que yo escuchado es que le gustas, le pareces bonita. Aunque obviamente no lo dije así, usa palabras algo desagradables para referirse a tu belleza y eso.
Sí, me parece que es muy común en él. Sonrió.
—Igual si te hace algo no dudes en contarme, vivirás aquí dos semanas y tendremos bien que tengas a alguien para contarle las cosas.
—Tienes razón.— Se formó un silencio. Ambos terminaron de lavar y Scarlett se puso a cocinar la pizza mientras Sam ponía la mesa.— ¿Tienen chimenea?
—Si, en el living.— Su rostro señaló al living y miró el lugar donde se vio.
- Prendela y cenemos en el living.— Dijo con una sonrisa. Sam asintió y la fue a prender, Scarlett buscó un vino y lo abrió, lo sirvió en dos copas grandes y llevó la comida a donde estaba Sam.
Sentado en el suelo y empujó la comida frente a ellos.
¿Para qué las copas? - Preguntó dudoso. Scarlett no pretendía nada, solo se le antojó tomar vino.
—Por nada, es que se me dio la gana. Además ya tienes 16 años Sam, puedes tomar al menos una copa de vino.— Sonrió. Sam solo asintió e hizo una media sonrisa.
- Cuéntame algo. No sé, sé qué quieres. Sacó una rebanada de pizza y sé la llevó a la boca. Scarlett tomó un trago de vino y se puso a mirar el fuego.
—Yo soy hija de un militar que murió cuando era pequeña, mi madre se encargó de criarme hasta que fui a vivir con Will. Tenía la misma edad que tú. Sam escuchaba con atención y no emitía ningún sonido con tal de oír sus palabras.
-¿Será? ¿Hablas de William Foster? - Scarlett asintió. Sacó una rebanada de pizza y la mordió para ahogar los nervios. —Alto, si fuiste a vivir con William Foster y tuviste que dejar tu hogar, y tienes ese tatuaje de su grupo. Tú eres la Licántropo. La única que hay en Alaska. Scarlett apoyó su dedo índice sobre sus labios en señal de silencio. Sam asintió y solo se escuchaba sus respiraciones.
No le digas a nadie, ninguno se tiene que enterar. ¿Guardas el secreto?
- Por supuesto que sí. Por la garrita.— Extendió su meñique hacia ella y Scarlett los entrelazo. Era un secreto.
—Entonces por nuestro secreto. - Elevó la copa y Sam hizo lo mismo.
—Por nuestro secreto. Chocaron copas y tomar del vino. Sam se lo había tomado todo y Scarlett agarró la botella.
¿Quieres más?
- Servime más, está buenísimo.— Ella le sirvió y dejó la botella a un lado.— Cuéntame de ti.
- Bueno pues, mi papá se había metido en problemas con Jason y los chicos. Ellos lo iban a matar, pero él hizo un trato. Yo me hice parte de su Manada y le perdonaban la vida. Así que bueno, así fue. No e visto a mi madre hace seis meses ya mi padre tampoco. Soy nuevo en esto.— Miró al fuego y una lágrima le resbaló por su mejilla derecha. Scarlett apoyó su mano en la mejilla húmeda y le corrió la lágrima que caía. Lo miré a los ojos y sonrió.
—Todos tuvimos que dejar una familia atrás para estar aquí. Ella debe extrañar te y mucho.— Se formó un silencio.— Tengo una idea, mañana iremos a verla e iremos a comprar cosas porque la verdad que no tengo nada aquí.— Rieron. Sam asintió y le dedicó un 'Si' sonriendo. Iría a ver a su madre después de tanto tiempo.
Siguieron charlando y se contaron todo, desde que nacieron hasta ahora.
Apagaron la chimenea, dejaron la pizza sobre la mesa del comedor, pusieron las copas para lavar y tiraron la botella vacía de vino.
Scarlett se fue a dormir a la cama de Jason. Se quitó la ropa y se quedó solo con la camisa del Alfa, cerró los ojos y cayó en sueño.
Jason cenó la pizza que había dejado Scarlett y luego se fue a dormir. Al entrar a la habitación, la luz de la luna la iluminación, estaba algo oscuro y solo se verá el cuerpo de la jóven descansar. Se puso en ropa interior y se acostó a su lado. La cama estaba pasada a olor a sahumerio de vainilla y eso era una caricia para su olfato. La abrazó por detrás y la pegó a él.
-¿Qué haces? - La voz de Scar lo sobresalto y la apretó más.
—Nada, sólo te abrazó para dormir.
- No, no me abraces. No dormiré contigo Jason.— Ella se sentó y él la abrazó más fuerte para que no se fuera.— Me iré al sofá.
- No, tú duermes aquí conmigo.
—Pero ...
—Scarlett, no hablaré más. Acuéstate y duérmete, además estás lastimada y necesitarás descansar. Ella se negó y un líquido comenzó a rehacerse por su piel. Se estaba desangrando.
Jason prendió la luz y vio que la herida estaba perdiendo.
- Quédate aquí, no te muevas.— Se fue y Scarlett se quedó sentada. Levantó la camisa para que no se manchara y funcionó. En minutos, apareció Jason con el botiquín y se acercó a ella.
- No hay toques más de lo que deberías. Le advirtió. Él sólo sospechó y comenzó a curarla. Puso el alcohol en la herida y Scarlett sacó un gemido de dolor, Jason se estremeció.
> Pensó Jason mientras colocaba la venda y sacaba la sangre que había alrededor. Dejó su vista en las bragas de Scar y ella ya supo lo que pensaba.
No hay nada para ti ahí. Él hizo una media sonrisa y guardo todo.
—Eso corta ahora a Nena.
Dejó todo sobre la mesa del velador y se paró para apagar la luz. En aquel trayecto, Scarlett vio todo su cuerpo, desde los pies a la cabeza. Su espalda estaba marcada pero no tanto, su trasero era redondo y te daban ganas de apretarlo. Sus hombros eran amplios y ella ya se imaginaba dejando marcas en aquella hermosa espalda. Se dio la vuelta para dejar de observar como una virgen necesitada y se tapó. Jason apagó la luz y se acostó a su lado, la abrazó suavemente de atrás y se protegió con seguridad, como resguardada de todo. Entonces cayó en un profundo sueño.