Jason apagó el cigarrillo y soltó la última exhalada de humo por la boca. Sam lo miró con decepción y no pudo callarse, así que hablo.
- Eso es de poco hombre Jefe. Todos lo miraron y Logan le hizo un gesto de lo que había cagado con sus palabras.
Jason lo miró y sonrió, negó con la cabeza y tomó un trago de café para ocultar las ganas de golpearlo.
—Mira niño, hay tres reglas para conquistar a una mujer y llevarla a la cama. Pasó uno, conócela bien. Pasó dos, observa cada detalle de su cuerpo, tú tienes que saber hasta la forma de las uñas de sus pies. Pasó tres, coqueteale, hazla enojar, hazla reír, alimenta a ellas les encanta la comida y cuando están comiendo de tu mano, tú das el golpe, las tiras al colchón y los pones como el capitán. Así es la cosa, pregúntale a cualquiera que esté aquí como yo llevé a una mujer a la cama. Con esta no será diferente, tuve que salvarla y anoche durmió en mis sábanas.— Rieron. Sam aún no podía entender.
Su madre le había dicho que a las mujeres hay que tratarlas como princesas, no importa si vive en un palacio, si eres pobre o si no tienes que darle la bienvenida, siempre tratala como una princesa. Su madre era una Reina y se lo demostró hasta que se alejó de ella.
Su padre le había enseñado respetó a los demás. A los animales no se les pega, a los hombres no se les pega, a los niños no se les pega, a las niñas no se les pega ya las mujeres no se les pega.
Su Alfa era algo extraño y tuvo problemas en que no le haría mal una visita con su madre para que le enseñe modales.
Scarlett se puso su ropa excepto la remera, se vistió el pantalón n***o ajustado, sus zapatos, más la camisa de Jason que se la remango hasta los codos, ya que apenas deja ver sus dedos de las manos.
Se fue al baño del cuarto y se lavó la cara, se hizo un rodete y dejó un mechón de su lado derecho. Bajó algo nervioso. Apenas estaba empezando a vivir ahí y ya no se aguantaba las idioteces de Jason.
- Disculpen que los moleste, ¿tienen algún cuarto de información? - Todos se miraron entre ellos.
Scarlett sabía que todas las Manadas tenían un cuarto de información. Ahí estaba la historia de la Manada, de como se había formado, quienes eran los integrantes y eso. Hasta también nombran a algunos enemigos y esperó que Emmanuel y Alison Nicrery estuvieran en esos datos.
- ¿Cuarto de información? ¿Qué es eso? - Preguntó Henry haciéndose el estúpido.
- Bueno, ¿tienes alguna computadora? - Sabía que donde había una computadora, existía un cuarto de información. Eran muy obvios.
— Si, pero no se si te sirva. ¿Para qué la quieres Nena?— Scarlett levantó una ceja y lo miró seria.
— Encontré algo ayer y se que internet sabe algo que me pueda ayudar.
— Si, claro. Te llevaré con gusto.— Dijo Ángel parándose y comenzando a caminar hacia la salida del comedor. Scarlett lo siguió y se perdieron en los pasillos, después del living, Ángel abrió una puerta marrón claro y entraron.
Había una computadora vieja, era de un color blanco, llevaba una caja detrás de la pantalla y sus accesorios eran muy antiguos. Al costado había un librero enorme y Scarlett se enamoró de aquel librero por un momento.
> Pensó mientras recorría cada parte del mueble n***o que los traía.
—Bueno, aquí está la computadora. Es del año del pedo, pero anda como una luz. Si necesitas algo, pega el grito.
— Okey, gracias.— Sonrió y Ángel se fue.
Prendió la computadora y la pantalla estaba bañada en polvo. Pasó su mano y la limpió, luego aplaudió y la tierra se mezcló con el aire que había en el lugar.
Comenzó a buscar sobre las maneras de matar, que significaban, como pensaban los asesinos al matar así y eso. Busco algo para anotar y en un papel roto, comenzó a anotar todo lo que había encontrado.
Gira su cabeza hacia la biblioteca y ve los libros. Estaba cansada de la tentación, así que saltó de la silla hacia el librero. Comenzó a buscar el libro de la Historia.
Aquél libro contaba absolutamente todo de la Manada y muchos enemigos lo buscaban para poder destruirla, por eso ellos siempre la mantenían bien oculta. Scarlett comenzó a buscar en los posibles lugares donde estaria el libro. Ella lo ocultaba en diferentes lugares una vez por semana para que nadie lo encontrara. > Pensó mientras movía unos libros.
Levantó la cabeza y encontró la Historia pegada con cinta en el techo.
—Vaya, impactada con el escondite.— Dijo con sarcasmo, suspiró. Agarró la silla y se subió, sacó la cinta y tenía el pesado libro en las manos. Su tapa era de cuero y marrón oscuro parecía la raíz de un árbol, sus hojas eran amarillentas y tenía en la tapa el dibujo de los diferentes cambios de la luna, como el tatuaje que tenían todos pero en diversos lugares.
Llevó la silla al escritorio y dejó el libro sobre la mesa. Pusó traba en la puerta y comenzó a leer.
El libro tenía más información que los archivos de la policía.
"Jason Marcherest, 24 años de edad, Alfa de la Manada Urlanje. Hijo de Héctor Marcherest, un militar de Seward y de Maira Wolfpatrick, una doctora que le servía al ejército Estadounidense. Criado por Charlie Sambelly, lider de un grupo de ladrones más buscados por el gobierno.
A los 16 años fue a prisión por violar a una mujer a la cual su grupo asaltó, lo liberaron a los 18 años con graves problemas de ira y ahora es el Alfa de la Manada protectora de Seward."
Scarlett dejó de leer por que alguien tocaba la puerta con brusquedad. Guardó el libro debajo del escritorio y se paró para abrir la puerta.