Después de mi relajante baño en la tina, mi madre me apapacha con el chocolate caliente y caricias en mi cabello como si fuera una nena pequeña — Mi guerrera, estoy tan orgullosa de ti, no por eso no tuve miedo de que te pasara algo, eres mi valiente y hermosa luchadora, pero te conozco tan bien amor, puedes contarme que tiene tiene tu mente tan distraída, no creo que necesite llevarte a psicólogo por el secuestro o ¿si? —dice mi madre mirándome mi rostro — No mamá, estoy bien, es solo que quizás fueron muchas cosas para un día, con dormir bastará, mañana volveré a ser la misma — y dejare de pensar en esos ojos, me digo mentalmente — No voy a insistir, pero si no te conociera diría que estás pensando en un chico, lo que no es tu caso, cuando vas a volver a ser la chica que creía en el

