CAPÍTULO 22—¿Qué le parece si nos vemos en el Cercle del Liceu? Le invito a almorzar —me había dicho Manfred von Reiniger cuando lo llamé para pedirle una entrevista. —De acuerdo —había contestado—. Tenía intención de venir con la agente Sangenís. —Ningún problema —aseguró—. Están los dos invitados. Les espero mañana a las dos en punto. —Allí estaremos —respondí. Para evitar el caos de circulación que siempre había en las Ramblas, le propuse a Elvira que podíamos dejar el Ibiza aparcado fuera del centro de la ciudad y coger el metro hasta la plaza de Catalunya. Desde allí podíamos ir paseando Ramblas abajo. A pesar de que el otoño hacía semanas que había llegado, podían verse decenas de turistas todavía en camiseta y pantalón corto deambulando de aquí para allá. Las Ramblas, reclamo cl

