CAPÍTULO 33—¿Cómo está mi disc-jockey estrella? —me dijo Mariscal. —Calentando motores —contesté—. No quiero defraudar a la clientela selecta de tu local. —Estate tranquilo, Tiki. Los clientes de mi bar ya saben que los jueves no se pierden nada si no vienen —dijo, socarrón—. Por cierto, ¿qué has preparado para la sesión de hoy? —Hoy me gustaría rendir un tributo a los grandes del rock and roll que se fueron de manera trágica, siendo aún jóvenes. No sé si me entiendes. —Claro que sí. Me parece bien. Hablas de Hendrix, Morrison y compañía, ¿no? —Sí, y también de Lennon, Jones, Bon Scott, Janis o Bonzo. También de Ian Curtis o Kurt Cobain. —También tienes a Keith Moon o a Ronnie Van Zant. Y no te olvides del gran Duane Allman. —¿De qué murió Allman? —El tío estampó su Harley Davidson

