Capítulo 11: "El Precio de un Alma"

1365 Words
💔 Contenido explícito: pacto roto, batalla de voluntades, sacrificio emocional y un beso que podría ser el último 👑🔥 1. El Favor del Diablo El aire apestaba a azufre y lágrimas . Gabriel se interpuso entre Lucifer y Luciel, sus alas rojas desplegadas como un escudo sangriento . — ¡El trato era conmigo! —rugió, sintiendo las llamas del contrato arder en su pecho. Lucifer sonrió, demasiado humana, demasiado cruelesa sonrisa. —"Un favor pendiente", fueron mis palabras exactas.—Hizo un gesto, y cadenas de sombra emergieron del suelo , enredándose en los tobillos de Luciel—. Y yo quiero su alma. Luciel forcejeó, pero los eslabones se clavaban en su piel , dejando surcos humeantes. El Vigilante de la Máscara Blanca inclinó la cabeza , como si recordara algo divertido. — "Un favor pendiente" — repitió, su voz múltiple resonando en las paredes de la biblioteca—. "Fueron mis palabras exactas" . Y entonces, alzó una mano esquelética . Las sombras cobraron vida , retorciéndose como serpientes hambrientas antes de enroscarse alrededor de los tobillos de Luciel . No eran cadenas normales: - Eslabones hechos de pestañas cerradas (¿de qué criatura?), que se clavaban en su piel, dejando surcos humeantes donde la sangre dorada hervía al contacto. - Runas negras brillaban en cada eslabón: "ᛟᛒᛚᛁᚷᚨᛏᛁᛟ" ( OBLIGATIO —"Deuda " en latín oscuro). -El suelo se abrió bajo sus pies, revelando un abismo de manos pálidas que se alzaban para arrastrarlo. Luciel forcejeó, sus alas demoníacas golpeando el aire , pero por cada cadena que rompía, dos más emergían . — ¡Gabriel! —rugió, no por ayuda, sino como una advertencia . Porque ambos sabían: El Vigilante no quería su alma para destruirla... ....sino para leerla . 2. La Verdadera Razón Gabriel se lanzó hacia Lucifer, pero el Señor del Infierno lo detuvo con un dedo . — ¿Sabes por qué Rafael los odia tanto? —susurró, acariciando la mejilla de Gabriel—. No fue solo por amor. Una visión los envolvió: El Edén, antes de la Caída. - Sariel (Gabriel) enseñando a Adán más que tallar madera... - ...enseñándole el placer prohibido bajo los árboles del Conocimiento. - Rafael, descubriéndolos y jurando venganza. — Fuiste el primer pecador —murmuró Lucifer—. El verdadero Pecado Original. El Jardín no era como lo pintaban las escrituras. Sariel (antes de ser Gabriel, antes de ser nada más que curiosidad y luz ), se inclinó sobre Adán , no para tallar madera, sino para tallar su inocencia . - Bajo los árboles del Conocimiento, donde los frutos brillaban como tentaciones, Sariel le enseñó a Adán el placer que Eva aún no comprendía . - Manos sobre piel virgen , susurros que no eran de Dios, sino del cuerpo y sus ritmos . - Rafael , llegando en el momento exacto, sus ojos ardiendo con la furia del Cielo , jurando venganza no por justicia… sino por envidia . Lucifer, ahora de pie entre las ruinas de la biblioteca, sonrió con dulzura perversa . — Fuiste el primer pecador — murmuró, su voz un eco del Edén—. El verdadero Pecado Original .No una manzana… sino una caricia 3. La Elección Imposible Las cadenas tironeaban de Luciel hacia el suelo, que ahora se abría en una sima sin fin. — ¡Gabriel! —gritó el ángel caído, extendiendo una mano. Lucifer ofreció un cuchillo de obsidiana a Gabriel. — Mata a Rafael por mí... y te lo devuelvo. Gabriel tembló. Matar a un arcángel era una condena eterna. Pero Luciel sacudió la cabeza , ojos dorados llenos de pánico. —No lo hagas. Prefiero el Infierno antes que verte perdido. Gabriel tembló, no por miedo, sino por la verdad que resonaba en cada fibra de su ser. - Matar a un arcángel no era solo un crimen… era romper el último hilo que lo unía al Cielo . - Sus manos , ahora cubiertas de sangre dorada, ya no serían herramientas de luz, sino de eterna rebelión . - Pero Rafael/Amadeo yacía a sus pies , herido, vulnerable…merecedor de su ira . Luciel , con sus alas rotas y su orgullo destrozado , se interpuso. Sus ojos dorados, siempre llenos de soberbia, ahora brillaban con algo más profundo : — No lo hagas — su voz era un susurro áspero, cargado de urgencia—. Prefiero el Infierno antes que verte perdido. Y en esas palabras, Gabriel escuchó el eco de todo lo que Luciel había sacrificado por él : - Arrancarle las alas para salvarlo del exterminio. - Cargar con su culpa mientras Gabriel vivía en la ignorancia. - Amarle incluso cuando el nombre Sariel era sinónimo de traición. El cuchillo de obsidiana titubeó en el aire. 4. El Juramento Roto Gabriel tomó el cuchillo . Lucifer sonrió. Luciel cerró los ojos . Pero en vez de jurar lealtad, Gabriel clavó la hoja en su propio pecho . — ¡Te devuelvo tu maldito pacto! —aulló, retorciéndose mientras sangre dorada y roja brotaba de la herida. El contrato ardió en su piel, deshaciéndose en cenizas. Lucifer gritó de furia, su forma humana desvaneciéndose para revelar algo monstruoso y antiguo . El aire se heló. Gabriel apretó el cuchillo de obsidiana , su filo hambriento brillando bajo la luz fantasmal de la biblioteca. - Lucifer sonrió , seguro de su victoria, los ojos llenos de un brillo triunfal. - Luciel cerró los ojos , preparándose para el dolor, para el sacrificio final. Pero entonces— Gabriel giró la hoja… y la clavó en su propio pecho. — ¡Te devuelvo tu maldito pacto! —aulló, su voz un grito desgarrado entre lo humano y lo divino. La hoja se hundió hasta el puño, y de la herida brotó un torrente de sangre dorada y roja , mezclándose en el suelo como dos ríos en guerra. El contrato ardió. - Las runas negras que lo sellaban se despegaron de su piel como serpientes , retorciéndose en el aire antes de desintegrarse en cenizas . - El papel de alma en el que estaba escrito se convirtió en polvo , llevado por un viento que olía a azufre y flores marchitas . Lucifer gritó , pero no era un sonido humano—era el chillido de un universo desequilibrado. - Su forma humana se desvaneció como humo , revelando algo más antiguo que el tiempo : - Ojos como pozos negros que se extendían hasta el infinito. - Alas de huesos desnudos , sin carne, sin plumas, solo deseo y hambre . - Una boca que no era boca , sino un abismo que repetía "¿Cómo te atreves?" en mil lenguas muertas. Luciel abrió los ojos , y por primera vez en siglos, lloró . 5. La Ira del Rey Caído — ¡Nadie rompe tratos conmigo! —rugió Lucifer, su voz haciendo temblar los cimientos de la iglesia. Gabriel, sangrando pero libre , se arrastró hacia Luciel y le arrancó las cadenas con sus propias manos , quemándose hasta el hueso. — Corre —jadeó Luciel, intentando levantarlo. Demasiado tarde. Lucifer alzó una garra deforme para golpearlos... Cuando el techo de la iglesia estalló . 6. Rafael, en Todo su Esplendor Luz blanca, pura y letal inundó el recinto. Rafael descendió, **sus seis alas de fuego sagrado** incinerando lo que tocaban. Pero no era el Rafael que Gabriel recordaba. Era un monstruo de justicia. — ¡Aquí estás, fornicador! —tronó, blandiendo una espada que partía el aire en gemidos —. ¡Hoy mueren ambos! Lucifer rió , aunque ahora lucía menos seguro. — Parece que tenemos un enemigo en común, Sariel. 7. El Último Beso Gabriel juntó sus fuerzas restantes y se lanzó contra Luciel , llevándolo al suelo mientras el primer golpe de Rafael destrozaba el altar mayor. — Escucha —susurró con urgencia, besando los labios heridos de Luciel—. Hay una forma, pero no te gustará. Luciel lo miró, leyendo la verdad en sus ojos . — No... Gabriel sonrió tristemente. — Sálvame como una vez lo hiciste. Y entonces le clavó los colmillos en el cuello .
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