En ese momento, una figura conocida se acercó a la mesa. Lucía, con su aire amistoso y segura de sí misma, se detuvo junto a ellos. Stella se tensó de inmediato, pero trató de mantener una expresión neutra. —Stella, Marco… ¡Qué sorpresa verlos aquí! —exclamó Lucía en un tono cálido, lanzando una rápida mirada a Marco, quien permanecía impasible, observándola. —Hola, Lucía —respondió Stella, con una leve rigidez en su voz—. No esperaba encontrarte por aquí. Lucía sonrió, lanzando una mirada más fija hacia Marco y adoptando un tono conciliador. —He querido verte para disculparme por lo que sucedió hace unas semanas. Fue inapropiado y… algunas de nosotras nos arrepentimos sinceramente, pero no nos atrevimos a buscarlos —dijo, dirigiendo sus palabras especialmente a él. Stella intentó man

