Luciana y Miguel, que aún procesaban el shock de ver a su hijo, se volvieron hacia Stella con una mezcla de incredulidad, seriedad y asombro en sus miradas. La emoción de haber encontrado a su hijo sano y salvo se transformó en una expresión de profunda decepción y desconcierto mientras observaban a la mujer que creían conocer. Stella sintió cómo la mirada acusadora de los padres de Mike la atravesaba, y su garganta se cerró, apenas pudiendo pronunciar palabra. —Yo… no… no fue… yo nunca quise… —balbuceó, sintiendo que las palabras la traicionaban mientras intentaba encontrar una manera de defenderse. La vergüenza y el miedo se apoderaban de ella, y cada intento de explicación se enredaba en su propia culpa. Miguel dio un paso al frente, su rostro mostrando una seriedad implacable. —¿Qu

