Durante las semanas que siguieron, Stella continuó su transformación. Poco a poco, fue abandonando aquella imagen anticuada y apagada que había adoptado durante años. En su lugar, comenzó a usar ropa más moderna y elegante, adaptada a su figura y personalidad. Cada prenda nueva le daba un toque de seguridad, y a Mike le encantaba verla tan radiante y confiada. Incluso para dormir con él, Stella comenzó a elegir camisones y pijamas que realzaban su feminidad, dejando atrás la ropa de dormir aburrida y sin vida. Además de su transformación en el día a día, las noches de Stella junto a Mike también evolucionaron. Cada encuentro entre ellos era un descubrimiento, un momento donde podían explorarse y conocerse más profundamente, tanto en cuerpo como en alma. Stella había dejado de lado su timi

