Un escándalo de magnitudes ridículas hace que la familia Kingsley Harrington este presa en su propia casa, porque los reporteros están al asecho, hasta Sisa fue sorprendida cuando pretendía salir a realizar algunas diligencias. Tuvo que regresar de nuevo a la seguridad del edificio, no tenía la menor idea de porque al asomar las narices una bola de gente se le había abalanzado a preguntar sobre el estado mental de Prescott. Por suerte el personal de seguridad del edificio la jalo y la enviaron de vuelta al pent-house, una Sisa asustada y nerviosa no tiene de otra más que llamar a Prescott, quien no atiende a la llamada por estar ocupado. Más tarde, el teléfono de Sisa suena y Leo la pone al tanto de lo que acontece, le aconseja no salir, por su parte ella le dice que es muy tarde par

