ADVERTENCIA: Si usted llegó hasta el capítulo anterior y está conforme con ese final, podría no querer leer lo siguiente. Hágalo bajo su propio riesgo, no admitiré reclamos de: “eso no es lo que esperaba”. Dos años después… Un hombre de familia llega de su jornada laboral, esperando encontrar su residencia rebosante de amor, afecto, calor de hogar y todas esas cosas que nos han vendido, como la idea del fin a perseguir. Prescott busca en las áreas comunes a sus seres queridos, solo hallando a Elliot en la biblioteca. —Todo está muy silencioso —remarca Prescott para reclamar la atención de su hijo. —Mi madre te estuvo tratando de contactar para informarte que tenía que ir a Washington, ya sabes lo de su investigación. —¡Mmm! Se está volviendo recurrente, otro fin de semana solos.

