Decidió dejar todo eso de lado y se dirigió al dormitorio que le había pertenecido antiguamente en esa casa, en el piso de arriba. Se sorprendió un poco porque todo estaba tal cual lo había dejado. Su edredón rosa patchwork, su cama con dosel, su muñeca Bibi sobre la cama, parecía que el tiempo se hubiese detenido allí dentro. Tomó las cosas que previamente su hermanastro había llevado a su dormitorio y las empezó a sacar de la maleta para acomodarlas en su clóset. Estar allí la llenaba de una serie de recuerdos, muchos hermosas pero también otras muy dolorosos. Esas cuatro paredes habían sido testigos de los mejores y peores momentos de su vida. Ella no había olvidado. Pensó en quizá hablar con su amigo Kenny. Él era de las pocas personas en el mundo que sabían absolutamente todo so

