Los rumores sobre Mia tenían algo de verdad. Ryan también estaba bajo escrutinio, pues podía ser visto como alguien que había abusado de su poder y autoridad al acostarse con su secretaria. Pero un contrato los protegería. Solo necesitaba convencer a Mia de eso. Hoy sería la oportunidad perfecta para hacerlo. Había planeado cada detalle del día: conduciría hasta su casa, la recogería y la llevaría de compras. También tenían algunos pendientes de la empresa para la fiesta, pero la mayor parte del tiempo la dedicarían a elegir sus atuendos. Ryan solía delegar la elección de su ropa para eventos como este a su secretaria o asistente, hasta el desastre con Sulley. Aquel día, se quedó sin ropa para el evento apenas dos horas antes y tuvo que hacer una carrera desesperada para encontrar alg

