Nicholas Seis meses habían pasado desde que llegue a New York, y tenía que reconocer que había sido más difícil de lo que me había imaginado. No por el trabajo, porque, en definitiva, estaba haciendo lo que amaba, sino porque de alguna manera, ella seguía dando vueltas en mi cabeza, cada día, a veces de manera constante. Y joder, dolía. Pero, estaba en un lugar nuevo, el hospital era increíble, e inclusive, estaba por comenzar un proyecto de investigación, lo cual era fabuloso porque me mantenía más que ocupado y eso me ayudaba a no pensar. A no pensarla, al menos no, todo el tiempo. Sin embargo, a veces, fracasaba de manera catastrófica y por lo general, era en la soledad de mi cama, el momento en que la traía a mi mente y un sinfín de preguntas se sucedían unas tras otras. ¿Cómo es

