Nicholas El día por fin había llegado. La puerta de la habitación se abrió de golpe, y una voz llena de emoción me sacó del sueño. ― ¡Hoy nos casamos, mi amor! ― gritó Lila, entrando como un torbellino. Se subió a la cama, rodeándome y cubriendo mi rostro de besos apresurados y risueños. Apenas pude abrir los ojos, aún medio adormilado, traté de seguirle el ritmo, pero estaba claro que ella ya estaba mucho más despierta que yo. ―Necesito que te levantes, te duches, tomes el café que preparé, y te vayas al hotel con Alex porque en una hora las chicas vendrán a prepararme― dijo, con esa mezcla de emoción y prisa que hacía que su sonrisa se viera aún más hermosa. ―Sí, sí, ya voy, pero déjame despertar, al menos― respondí, frotándome la cara con las manos, aún en un estado de incredulid

