CAPÍTULO CINCO Finalmente, a Mackenzie le empezaba a quedar la ropa bien otra vez, y unos cuantos viajes repetidos al gimnasio la hicieron sentir que recuperar su físico de hace un año o más o menos no era tan difícil como ella pensaba. Estaba casi completamente curada de la cirugía y estaba empezando a recordar cómo había sido su vida antes de haber prestado su cuerpo para el crecimiento y desarrollo de su hijo. A medida que la licencia de maternidad de Mackenzie se acercaba cada vez más a su fin, empezó a comprender que iba a ser más difícil volver a trabajar de lo que había pensado. No obstante, incluso antes de eso, había que lidiar con la cuestión de su madre. Había surgido aquí y allá en conversaciones con Ellington desde la última vez que tuvo la pesadilla, pero se había asegurado

