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826 Words
Todos los guerreros se ponen en posición, esos asquerosos lagartos aparecen frente a ellos. La lucha dio inicio, los guerreros omarpus se distribuyeron en la nava para salvar a cualquier civil que esté en peligro. —Umn —gime al sentir como su cuerpo duele, abre sus ojos al escuchar el bullicio afuera, se levanta y abre sus ojos con fuerza — ¿pero que? ¿Por Dios que está pasando? Mira sus manos, su cuerpo se siente raro. Por instinto esquiva un proyectil que iba a su dirección, queda en shock ¿pero que? Por instinto se baja, abre sus ojos, siente de vidrios se rompen, cubre su cara y se pone en la esquina más lejos. Su corazón late con fuerza al ver como un alargado entra en el lugar, pensándolo bien su cuerpo no siente miedo ¿por qué será? Observa todo a su alrededor tratando de buscar con qué defenderse. Se levanta y toma un objeto pesado y se lo lanza como si no pesará nada, se queda mirando sus manos sorprendida ¿que mierda esta pasando? Esa cosa pesa más que ella en tamaño y peso. Se baja por instinto al sentir como esa criatura quería tomarla, cierra sus puños y le da en el estómago haciendo que la criatura jadea por falta de aire. Mira el alma que estaba cayendo en cámara lenta frente a ella y la toma, como si fuera algo común la carga y dispara. La criatura yace muerta frente a ella. Observa el arma en sus manos —No es buena pero tampoco mala —murmuró como si ella supiera que tipo de cosa tiene en sus manos. Suspira y se amarra su cabello —Extrañaba esto —sonríe al comprender que esta pasando había despertado —Oh mi niña, sufriste mucho —murmuró ella —, ya estoy aquí. Sonríe con malicia está un poco enojada así que tiene con qué desquitarse la molestia, observa primero su cuerpo había cambiado pero no le da mente nunca había sido de pelea, su mayor amor siempre ha sido las armas. Desde que la obligaron a ella le tomó aprecio. Alza una ceja al ver en estos recuerdos dos personas, interesantes, no le pudo dar mucha mente por que escucho gritos. Sale rápido y observa cómo dos Omerpus jóvenes están luchando, hay uno en el piso herido y el otro está desesperado peleando. Se acerca y apunta la cabeza del lagarto y dispara. El chico queda sorprendido al ver como cae el cuerpo del enemigo, mira la mujer —Usted. Ella lo ignora y se acerca al chico herido, rompe el área donde ve la sangre, observa que los ligamentos están un poco mal. —¿Tienes una mini cápsula? —Si —respondió el chico, rápido la busca y la entrega. Se queda mirando como ella ayuda a su hermano, está en shock y con mucho pánico, ver como su hermano fue herido frente a él fue traumante. Suspira de alivio al ver como el color en su hermano está mejor y puede respirar por igual. —¿Es soportable verdad? —pregunta ella mirando al joven chico, es posible que ni a 200 años llegue. —Lo es —dijo levantándose, su hermano ayuda a la mujer a levantarse —¡Muchas gracias! Ella niega —En momentos como estos los buenos hay que apoyarse mutuamente —dijo con una sonrisa cálida, para después reemplazarla por una escalofriante —, ahora es momento de divertirse. Por alguna razón los dos jóvenes guerreros temblaron un poco al escuchar la fría voz de la mujer. Ella toma una arma mejor recargada, busca cuchillos o cualquier arma que pueda usar. Los tres comienzan a caminar ella en el medio y cada chico a su lado. El trío no tenía misericordia, disparaba a cualquier que se pusiera en su visión, salvando civiles como podían. Al final los guerreros Omerpus fueron victoriosos pero nadie estaba contento la nave tenía daños, y sólo a un día para llegar. Uzziel quería romper todo a su maldito paso, odia estas cosas, odia que las cosas no salgan como debería ser. Si fuera por él mandaría una maldita bomba nuclear y acabará con ese maldito planeta. Mando a algunos de sus hombres a verificar los daños, los civiles o cualquier maldita cosa. —Oh por Dios —expresó Uriel al recordarse de la mujer, rápido sale corriendo. Los dos guerreros jóvenes suspira de alivio, su primera vez en misión y pasa esto, ellos pertenecen a la tripulación de los Comandantes Supremos, cualquier guerrero que esté en esta división o en el ejército Real sería una bendición con muchos méritos. Aunque ellos prefieren estar con los supremos es mejor, y aprenden mucho más. Ambos estaban por agradecer a la mujer cuando se dieron cuenta que ella no estaba. —Ni siquiera sabemos su nombre —dijo el mayor. —Ella es pequeña, pero es de temer.
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