—Adelante. —respondieron cuando toque la puerta de la oficina de mi jefe. —¿Se le ofrece algo más señor o ya me puedo retirar?— levantó la vista y miró su reloj. —Disculpa, no vi la hora. Puedes marcharte. Y nuevamente gracias por haber tomado el trabajo, no sabemos que pasó con la chica que había aceptado. —sonreí al escucharlo y le di una pequeña reverencia. —Las gracias se las debería de dar yo por haber confiado en mí. —dije y di la vuelta. Elián Rizzo era diferente a cualquier Ceo que había conocido, era amable, considerado, alegre era una persona que merecía el puesto que tenía. Ahora entendía porqué todos en la oficina lo adoraban. Camine a dónde estaba mi escritorio y tome mis cosas, para después avanzar al elevador. El edificio Rizzo tenía 10 pisos y cada uno tenía una fun

