- ¿Entonces no pasarás por la colonia antes de la reunión? - Lamentablemente no, Elyasa. La herida fue más grave de lo que creí y mi madre prefiere que vaya directo a la Zona Neutra en helicóptero. - Entiendo. Me hubiese gustado charlar contigo una vez más. Espero que, cuando te recuperes, vuelvas a visitarme. - ¡Por supuesto, querida amiga! ¡Cuenta con eso! Cuando se cortó la comunicación, la virreina se echó en la silla de su escritorio y comenzó a trabajar en los papeleos que dejó pendientes. Con la princesa Abigail se le había aligerado la carga de trabajo pero, ahora, tenía mucho que hacer y muy poco tiempo libre. Lo malo era que, al ausentarse la princesa, la gente pareció relajarse más de lo normal y retornaron los delitos en plena calle. También, los rebeldes comenzaron a

