Su cuerpo se sacudió mientras pequeñas gotas caían desde su cabello, deslizándose por su mejilla con paciencia mientras su mirada ausente permanecía fija en algún punto del baño. El goteo incesante de una llave mal cerrada hacía eco, y la escena lucía cruda y desalmada. Bianca tragó con dificultad, su garganta dolía y se sentía seca. Apretó ambos puños a sus costados en un intento desesperado por retener los sollozos, pero falló. Los jadeos llenaron la habitación, dolidos desde lo más profundo de su ser. Sabía que no tenía escapatoria; finalmente había llegado el momento, pero no podía importarle menos. Lamentablemente, no le importaba en lo más mínimo lo que pasara consigo misma. Todos los sacrificios implican dejar algo de lado, algo que duele en busca de lo que podría considerarse el

