El éxtasis que produjo la mezcla de sus perfumes debido al espacio dentro del ascensor fue como entrar en el cielo. A pesar de ello, sus espaldas estaban rectas y la tensión solo seguía creciendo. Bianca abrió la boca para hablar. —¿Cómo está su esposo, señora Parker? —Las palabras salieron con suavidad y una genuina preocupación, entonces Bianca cerró la boca de golpe, sabiendo que de todos los escenarios posibles, se había encontrado con el peor. Un escenario donde todo había sido malinterpretado y Liam no le permitiría explicar. Y su estómago dolió, hundido en las ansias de explicar todo, sentarse frente a frente y abrir su corazón, pero el ascensor se detuvo en un piso, Liam le miró expectante y trabajadores del edificio ingresaron. —Está bien, gracias por preguntar. —Murmuró tratan

