Los dos soñaron lo mismo, iban agarrados de las manos en el campo, reían, veían a personas a lo lejos que los llamaban y saludaban, pero los nombres que escuchaban no eran los que estaban usando eran otros y se despertaron los dos al mismo tiempo. Se miraron, se abrazaron y volvieron a dormirse. Al amanecer se despertaron, se asearon, fueron a la casa desayunaron y Alejandro fue a trabajar con los demás hombres. El trabajo del arado lo hacían entre parejas de a dos por lo duro que era, sin embargo Alejandro cuando empezó a empujar se dio cuenta de que no era nada de esfuerzo para Él, empezó a hacerlo solo a velocidad y termino el trabajo de horas en 10 minutos y todo el terreno uno de los hombres pregunto —¿Eres vampiro? —Si, lo soy, no obstante como alimentos humanos también y cazo

